El músico Carlos Riganti, conocido por ser el baterista de la icónica banda de rock progresivo Alas y además por su destacada carrera como pediatra, falleció este viernes a los 75 años. La noticia fue confirmada por su esposa, Viviana, a través de una publicación en la cuenta de Instagram del artista. Riganti dejó una marca imborrable tanto en los escenarios del rock argentino como en el ámbito de la salud, donde dedicó décadas a cuidar a miles de niños.
Murió Carlos Riganti, el pionero del rock progresivo argentino y pediatra
El histórico baterista de la banda Alas y destacado pediatra falleció a los setenta y cinco años, generando profundo pesar en la música y la medicina.
Sus restos serán velados este sábado en la sala Casa O’Higgins. La partida del músico generó una ola de conmoción y emotivas despedidas por parte de colegas músicos, incluyendo a Pedro Aznar, quien compartió sus primeros pasos profesionales en Alas, y Charly Alberti, baterista de Soda Stereo. También se sumaron otros referentes del instrumento y profesionales de la medicina.
Carlos Riganti y su vida entre la música
La trayectoria musical de Riganti comenzó en 1970 con el grupo Materia Gris, con el que grabó “Oh, perra vida de Beto”, considerada una de las primeras óperas rock argentinas. Posteriormente, en 1974, cofundó el trío Alas junto al tecladista Gustavo Moretto y el bajista Alex Zucker. Con esta formación, publicó su álbum homónimo en 1976, fusionando rock progresivo con elementos de tango y vidala, una propuesta vanguardista que incluso mereció el reconocimiento de Astor Piazzolla.
A lo largo de su carrera, Riganti también se desempeñó como baterista sesionista junto a artistas como Moris, Raúl Porchetto y Piero. Incluso integró la banda Prema junto al cantautor italiano.
Un legado médico y humano inolvidable
Paralelamente a su carrera musical, Carlos Riganti ejerció la medicina con una dedicación notable. Se desempeñó como pediatra, inmunólogo y alergista en el Hospital Pedro de Elizalde y también atendió en su consultorio particular en General Pacheco. Familias y pacientes lo recordaron con profundo cariño y gratitud, destacando su profesionalismo, calidad humana y el impacto que tuvo en la salud de generaciones.