La cantante argentina, Mercedes Sosa murió el 4 de octubre de 2009 a los 74 años de edad. Según confirmaron, la artista tenía una enfermedad hepática que le provocó el deterioro de sus funciones orgánicas.
¿Cuál fue la enfermedad de Mercedes Sosa?
Mercedes Sosa padecía el mal de Chagas. Acá te contamos de qué la enfermedad que sufría la cantante argentina.
Mercedes Sosa días atrás de su muerte estuvo internada en una unidad de cuidados intensivos de una clínica de Buenos Aires por un problema hepático pulmonar, según los especialistas, en ese momento indicaron que la cantante sufría una disfunción renal progresiva. "Debido a una disfunción renal ha evolucionado con desmejoramientos progresivos hacia una falla cardiorrespiratoria; está bajo asistencia respiratoria, con pronóstico reservado", decía el parte médico.
Varios artistas lamentaron su pueste, entre ellos, Victor Heredia quien dijo: “Se nos está yendo el corazón. Ha sido una compañera inigualable, un privilegio de lucha. Nos dio su ejemplo de lucha para que podamos tener más justicia, más derechos, más democracia. Es un dolor inmenso”.
Mercedes Sosa padecía del Mal de Chagas
Según el doctor que la atendió durante su exilio en París y Madrid, la cantante “padecía desde hace más de treinta años el mal de Chagas, una enfermedad que transmite la vinchuca (un parásito) y que lleva aparejado problemas cardiacos”.
¿De qué se trata esta enfermedad?
Teniendo en cuenta la declaración de la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente 24 millones de personas se encuentran infectadas con el Chagas. Sobre todo, esta enfermedad se extiende aún más en regiones rurales o suburbanas. El insecto que transmite esta infección es la vinchuca y además puede ser transmitido por la madre al feto a través de la placenta.
Una vez que la persona recibe la picadura, los síntomas pueden tardar en aparecer ya que los parásitos tardan tiempo en reproducirse en el organismo. Asimismo, los órganos que más afectados por esta afección son el corazón, el hígado, el bazo y el tubo digestivo.
Las secuelas, desafortunadamente son irreversibles y de esa manera quien posee esta infección puede presentar insuficiencias cardíacas o dilatación del esófago. Pero para evitar esta propagación, los expertos aconsejan fumigar los espacios, sobre todo en los lugares donde crecen los insectos transmisores.