Mario Pergolini protagonizó un llamativo descargo al cuestionar las ceremonias de egreso que se realizan al finalizar el jardín de infantes. El conductor manifestó su sorpresa ante esta práctica, preguntándose cuándo se instaló la idea de que los alumnos de ese nivel educativo “egresan”.
Mario Pergolini cuestiona los actos de egreso escolar en el jardín
El conductor Mario Pergolini cuestionó duramente las ceremonias de egreso en el jardín de infantes y advirtió sobre la sobrecarga de actos escolares.
Durante una charla con sus compañeros Agustín Rada y Evelyn Botto, Pergolini coincidió con la valoración de la importancia del jardín de infantes en la infancia, pero rápidamente viró la conversación hacia lo que considera un exceso de actos y registros audiovisuales a medida que los hijos crecen.
El conductor se mostró particularmente crítico con los videos emotivos que acompañan estas celebraciones, comparando la ceremonia de fin de jardín con un egreso de primaria, lo cual consideró inadecuado. Para Pergolini, el verdadero cierre de ciclo educativo debería ser al finalizar la secundaria.
Mario Pergolini y la sobrecarga de actos escolares
El conductor relató cómo la sucesión de actos y celebraciones escolares, especialmente cuando hay varios hijos en diferentes etapas educativas, puede generar un considerable desgaste familiar. "Casi nos matamos con mi mujer", confesó al recordar un año en el que uno de sus hijos terminaba la secundaria, otro completaba séptimo grado y su hija finalizaba el jardín de infantes.
En medio de un debate sobre la expansión de estas prácticas, Pergolini sugirió, en tono de broma, que la lógica comercial vinculada a los viajes de estudiantes, muchos de ellos hacia destinos como Córdoba, podría estar impulsando estas ceremonias.
La intimidad familiar y los límites en casa
En otro orden de temas, Pergolini también compartió reflexiones sobre la convivencia familiar y la dinámica que atraviesa con sus tres hijos. El conductor describió una dinámica más relajada respecto a las parejas de sus hijos, a quienes describió más como “resignados” que “progres”.
Relató anécdotas sobre visitas que permanecían en su hogar incluso después de que sus hijos se hubieran ido a trabajar, evidenciando un cambio en las costumbres y en la forma en que los padres establecen límites en la actualidad.