El ex Gran Hermano Eduardo Carrera se quebró al ver por primera vez el rostro de su hija Mía, quien tiene 21 años y nació de su relación con Romina Orthusteguy. El encuentro se produjo en el programa "Cortá por Lozano" (Telefe) y marcó un hito tras dos décadas de distancia. Carrera había explicado previamente que su ausencia se debió a problemas económicos y personales, y ahora expresó su deseo de construir un vínculo.
Eduardo Carrera se emociona al ver por primera vez a su hija Mía tras 20 años de distancia
El exparticipante de Gran Hermano 2026 se quebró al ver por primera vez a su hija Mía tras 21 años de ausencia, fruto de su relación con Romina Orthusteguy.
Eduardo Carrera: El reencuentro tras 20 años con su hija Mía
Tras su eliminación de Gran Hermano 2026, Eduardo Carrera rompió el silencio sobre su hija no reconocida, Mía. En el ciclo "Cortá por Lozano", el exparticipante se emocionó al ver una imagen de la joven y declaró: "Es preciosa, se parece un montón a la madre". Carrera reconoció que no pudo ser una figura paterna activa en su momento, argumentando dificultades económicas y personales que lo apartaron de los medios. Si bien reconoció la deuda pendiente, también señaló su intención de buscar un acercamiento actual, invitando a Mía a conocer a su hermano Martino, con la esperanza de construir algo desde el amor y el perdón.
¿Cómo influyó Romina Orthusteguy en la historia de Mía?
La historia de Mía salió a la luz a raíz de sus propias declaraciones en el programa "Bondi Live", donde compartió el impacto de crecer sin la presencia de su padre. A pesar de asegurar que nunca lo necesitó, reveló que se enteró de su existencia a través de la televisión. Romina Orthusteguy, madre de Mía, también había relatado el tormentoso vínculo con Carrera, mencionando frases contundentes cuando se enteró del embarazo. Mía expresó su deseo de conocer a su hermano, Martino, mientras que Carrera afirmó que si su hija no lo acepta, lo entenderá y pedirá perdón repetidamente. Ximena Capristo aportó un detalle sobre Carrera, sugiriendo que incluso espiaba a Mía desde lejos en el jardín de infantes, un gesto que podría indicar un interés oculto.