En estos días recrudeció la pelea entre Amalia Granata y Luciana Salazar por Martín Redrado. Pelearse por él es de por sí algo de lo más insólito: ese bancario frío, blancuzco, rubio y lechoso, con cara de dólar, despierta pasiones tremebundas entre dos mujeres mediáticas. Salazar, recién separada del empresario, no puede creer que en otra separación previa Redrado haya ido por la humanidad de Granata.
La foto que Luciana Salazar nunca logró: Granata y el hijo de Redrado, íntimos
Mientras atraviesa la separación del ex presidente del Banco Central, Luciana tiene que soportar la maldad de Granata.
Pero lo que más le duele a Luly es que la hoy candidata a Diputada logró conquistar los corazones de los hijos de él -fruto de su matrimonio con Ivana Pagés, una morocha infartante pero más mala que una hiena-, que en su momento le dieron a Granata la confianza que jamás tuvieron ni quisieron tener con ella.
La mala relación de los hijos de Redrado y Luciana terminaron de romper la pareja. Hace poco, Luciana fue desinvitada a último momento del cumple de 15 de la hija del bancario. Estuvo cerca de poder ir, como el novio de la madre, pero no llegó al Alvear. Maldita suerte.
Y ésta foto, la que ilustra esta nota, es un puñal para Luciana. No logró quedar embarazada de Redrado -de quien se insiste que tiene hecha una vasectomía que le impide, lógicamente, engendrar- y encima sus hijos no la quisieron nunca. A Granata, que pasó sin pena ni gloria cinco minutos por la vida de él, le dieron la posibilidad de hacer una foto que la rubia en años pudo tener.
Y encima Granata la gasta en televisión, lo que consiguió sacar a la siempre correcta Luly, tan encorsetada, tan medida, que el día que se desquició -hace un par de tardes- le dijo "mitómana" a la otra, harta de que le moje la oreja. Danos tetotas!