Tamara Pettinat o invitó a su programa "Decime algo lindo" de canal 9, a su hermano Homero, con quien rememoró anécdotas que vivieron durante su infancia en el campo, una etapa marcada por la austeridad pero también por experiencias sorprendentes. Los hijos del músico y conductor Roberto Pettinato compartieron vivencias que ponen en relieve los contrastes de su crianza lejos de los lujos que podría sugerir la fama de su padre.
Homero y Tamara Pettinato recordaron su infancia en el campo
Tamara Pettinato tuvo de invitado en su programa de Elnueve a Homero, su hermano, con quien compartió divertidas anécdotas de la infancia
La infancia de los Pettinato en el campo
Homero Pettinato describió de forma muy divertida la casa de campo en la que vivían: "No teníamos baño en la casa. Sinceramente, éramos cinco personas dentro de una caja de barro. Techo de paja, paredes de barro. Bien hippón. Bien austero". Esta cruda descripción del entorno se contrapone fuertemente con el recuerdo posterior de haber conocido el parque temático de Disney.
El asombro de conocer Disney
El contraste entre la vida rural y la experiencia en Disney fue uno de los puntos más llamativos de la conversación. Homero relató su asombro al encontrarse en un lugar tan diferente, llegando a preguntar por sus amigos en medio de la maravilla. "De pronto estábamos en los parques y yo agarrado de una reja", añadió, buscando enfatizar la desconexión con su realidad habitual. Tamara, por su parte, sumó que la vuelta a la ciudad fue algo muy difícil para ella.
La crianza de Roberto Pettinato
Ambos hermanos coincidieron en que la figura de su padre, Roberto Pettinato, uno de los referentes del espectáculo argentino, implicaba una vida particular. Sin embargo, lejos de idealizar esa exposición, pusieron el foco en distintas etapas con escasez y austeridad que también formaron parte de su formación. La anécdota de la casa sin baño y los posteriores viajes a Disney subraya las vivencias únicas que moldearon su perspectiva desde temprana edad, siempre abordadas con la habitual cuota de humor familiar.