A pocas horas de la gran definición de Sol Abraham en Gran Hermano: Generación Dorada, la participante protagonizó uno de sus últimos momentos dentro de la casa junto a su compañera finalista, Yipio.
Sol Abraham defiende su juego en Gran Hermano: "Solo soy una jugadora"
A horas de la final de Gran Hermano, Sol Abraham defendió su estrategia y afirmó que solo se trató de un juego.
Frente a las cámaras, la participante leyó una extensa carta en la que repasó su recorrido en el reality, defendió sus estrategias y respondió de manera tajante a quienes cuestionaron su personalidad y estilo de juego a lo largo de las semanas.
Abraham aseguró que sus acciones estuvieron siempre vinculadas estrictamente al juego y negó haber trasladado las competencias al terreno personal. “Lo que hice es simplemente jugar. Jugué con valentía, exponiéndome, arriesgándome y tratando de provocar al adversario. Eso no es maldad. Eso es jugar a Gran Hermano”, afirmó, diferenciando su estilo de quienes, según ella, no se bancaron esa forma de competir.
La finalista también destacó el respaldo del público a lo largo de su estadía, agradeciendo los votos que hicieron posible su llegada a esta instancia decisiva. “Siempre pensé en lo que cada espectador quería ver. Yo misma, como televidente, vería a alguien que apela a un montón de recursos en honor a este juego. Alguien que se atreve, se anima, corre riesgos”, dijo. Reconoció haber cometido errores, pero enfatizó su compromiso con brindar el mejor espectáculo posible.
Cómo vive la participante la gran final de Gran Hermano
“Esta carta simboliza el relato de la historia bien contada. En esta casa se quiso instalar que soy la villana. Pero la verdad es otra. Solo soy una jugadora”, expresó Sol al inicio de su mensaje. La participante negó enfáticamente haber tenido intenciones que excedieran la competencia. “Nunca le hice nada a nadie desde lo personal”, afirmó, marcando una clara distinción entre su estrategia de juego y sus relaciones personales.
Abraham lamentó que “muchos jugadores y jugadoras no se hayan bancado ese estilo de juego”, atribuyendo esa resistencia a ellos y no a una falla de su parte. Al referirse a las críticas sobre su personalidad, como ser calificada de soberbia, planteó: “No hay actitud más grande de soberbia que no aceptar las propias equivocaciones”. Reconoció que su juego no fue perfecto y que cometió errores, pero pidió comprensión al señalar que “quien hace se equivoca” y que ella se “hizo y se deshizo por este juego para darles el mejor show posible”.
Hacia el final de su carta, Sol se refirió a su vida fuera del reality y cuestionó la imagen que, según ella, otros participantes intentaron construir sobre su persona. “Quienes me conocen saben la calidad de persona que soy. Soy mamá, soy hija, soy hermana, soy tía, soy amiga. Por eso me duele que hayan querido construir un relato errado sobre mí”, expresó, subrayando su rol familiar y su calidad humana.
Finalmente, Sol Abraham dejó en claro que mantendría su actitud y su estilo de juego hasta el último momento dentro de la casa. “Hasta que esta noche se apague la luz de esta casa, seguiré jugando por y para ustedes. Los quiero mucho. Gracias, gracias por todo”, cerró. La posdata añadió un tono desafiante a su mensaje: “La revolución aún no terminó. Firma: Sol al 9009”.