Argentina | Santi Maratea |

El papá de Santi Maratea recordó la primera donación de su hijo a los 13 años

El nombre de Santi Maratea se ha convertido en sinónimo de campañas solidarias, actividad que el influencer al parecer acostumbra a hacer desde adolescente.

Santi Maratea se ha ganado un lugar en el corazón de millones de argentinos por la labor que hace a través de sus redes sociales. Si bien, el influencer insiste en que lo que hace no es caridad, el hecho de que impulse colectas solidarias es admirado por muchos.

Según contó el papá del influencer, Rafael, la vocación de su hijo por ayudar a los demás no es nueva. En un extenso post que hizo en su cuenta de Instagram, el papá de Santi se mostró muy orgulloso de su hijo y relató cuál fue la primera donación que hizo el joven.

Santi Maratea y su papá
Santi Maratea y Rafael, su papá. 

Santi Maratea y Rafael, su papá.

“Cuando tenía 13 años y como le iba mal en el colegio, decidimos que no sería parte de una gira deportiva ¿Y qué hizo? Le regaló el dinero que había juntado solo para esa gira a uno de sus compañeros”, comenzó diciendo el padre de Santi Maratea en el texto que tituló "El chico que nunca cambió".

“Ya un poco más crecido con Mariana -la madre del influencer que falleció en 2020 - decidimos que no podía estar todo el día en su cuarto jugando con el ´telefonito´ y le impusimos que de 9 a 17 no podía estar en casa. Caminó por plazas y paseos solo pensando y apareció la primera idea. Pedirle a los kioskeros que le regalen alfajores que él iba a regalar a desconocidos y subir a YouTube los videos de ese momento nombrando al kiosko”, detalló Rafael.

Para después contar cómo el tamaño de las campañas solidarias de su hijo se fueron incrementando: “De ahí pasó a regalar pañuelos, zapatos, dinero a desconocidos (ese dinero salía de su bolsillo...o quizás del nuestro también). Luego empezó con mil pesos de propina también de su bolsillo y de amigos, luego con asistencia de su red siguió apostando y regaló un Chevrolet Onix a una fundación, parlantes y otros productos. Ayudó a Omar a financiar sus estudios de Derecho en Buenos Aires, y luego lo que todos sabemos: dos camionetas para la comunidad wichi, más las donaciones y ahora la remató con las casas para las madres de la trata y demás”.

No es nuevo, Santi siempre fue así. Su corazón es noble, su espíritu puro y su propósito es ayudar a crear un mundo más solidario, más unido, mejor. Es un orgullo para mí, pero estoy seguro que el espíritu y la guía de su madre lo están acompañando, como lo hizo siempre, porque fue ella quien instaló en Santi el amor por el prójimo. Gracias Santi”, finalizó el padre de Santiago Maratea.