El reconocido actor John Goodman ha revelado detalles de su extenso proceso de pérdida de peso, que lo llevó a desechar alrededor de 100 kilogramos y a mantener esa figura de manera constante. La figura icónica de "El gran Lebowski" abordó su lucha personal contra las adicciones al alcohol y a la comida en una reciente entrevista.
En su conversación con la revista The New Yorker, Goodman describió cómo su dependencia del alcohol se reflejaba en sus hábitos alimenticios, llegando a pesar 180 kilos en el punto álgido de su obesidad. Tras dejar de beber en 2007, confesó que recurrió a la comida de forma compulsiva para llenar ese vacío, un patrón que definió como un "círculo vicioso" del que ansiaba escapar.
"Me cansé de estar enfermo y cansado", afirmó el actor, reconociendo que el consumo de sustancias y la alimentación descontrolada estaban "retrasando su madurez". La decisión de un cambio radical se consolidó cuando sintió la necesidad de priorizar su bienestar y disfrutar de la vida sin recurrir a ninguna sustancia, un estado que, según él, era posible.
El método detrás de la transformación física
La estrategia de Goodman para controlar su peso implicó una combinación de intervenciones médicas y modificaciones profundas en su estilo de vida. Tras abandonar el alcohol, el actor se sometió a una cirugía estomacal, una medida que, si bien lo ayudó a mitigar la obesidad mórbida, también le generó complicaciones como anemia y una constante sensación de frío debido a la pérdida de grasa subcutánea.
Además de la intervención quirúrgica, el intérprete intensificó su actividad física. Contrató a un entrenador personal y comenzó una rutina de entrenamiento de seis días a la semana, enfocada en fortalecer el tronco, mejorar el equilibrio y desarrollar fuerza, con el objetivo de evitar caídas y mantener su movilidad.
La disciplina como pilar fundamental
La disciplina se convirtió en la piedra angular del cambio de Goodman. El actor relató que, incluso después de la cirugía, el riesgo de recaída en las adicciones, tanto al alcohol como a la comida, seguía presente. Por ello, el ejercicio regular se transformó en una herramienta esencial para mantener el equilibrio y prevenir la reincidencia de hábitos perjudiciales. La constancia en estas prácticas fue lo que finalmente le permitió alcanzar y sostener su peso ideal.