La maternidad y la gestión de los recuerdos materiales que dejan los hijos en el hogar fueron el eje de una conversación entre las actrices Marcela Kloosterboer y Celeste Cid. La charla, compartida en el canal de YouTube de Kloosterboer, reveló dos enfoques marcadamente diferentes ante los objetos acumulados durante la crianza.
Marcela Kloosterboer y Celeste Cid debaten sobre guardar recuerdos infantiles
Las actrices Marcela Kloosterboer y Celeste Cid debatieron sobre la conservación de objetos y recuerdos infantiles, revelando posturas totalmente opuestas frente a la acumulación y el descarte.
Mientras Celeste Cid se define como una guardiana de cada detalle, desde dibujos enmarcados hasta las primeras zapatillas de sus hijos, Marcela Kloosterboer admite un estilo más desapegado, llegando a reciclar materiales escolares.
Esta diferencia de criterios generó un intercambio que arrancó con la sorpresa de Cid ante la práctica de su colega. “Ay, boluda”, exclamó entre risas, ante la confesión de Kloosterboer de que sus hijos a veces encuentran sus carpetas destinadas al reciclaje y se enojan.
El debate sobre los recuerdos infantiles con Marcela Kloosterboer
La actriz Marcela Kloosterboer reconoció que su método consiste en descartar la mayoría de los trabajos escolares y objetos de sus hijos, priorizando el orden y la reducción de desechos. “Todo tiro. Mis hijos encuentran sus carpetas en la recicladora y se enojan”, admitió Kloosterboer, justificando su decisión en la premisa de “no hacer basura”.
Por su parte, Celeste Cid se mostró visiblemente afectada por esta perspectiva. “Ay, no, no puedo”, repitió varias veces ante la idea de desechar los objetos que remiten a los primeros años de sus hijos. La actriz detalló cómo conservó las primeras zapatillas de su hijo André durante trece años, hasta que su otro hijo, Antón, pudo heredarlas.
La postura de Celeste Cid sobre la nostalgia familiar
Cid confesó que su forma de gestionar estos recuerdos la acerca más a la figura de una abuela que de una madre. “Yo soy más abuela que madre, me doy cuenta por momentos”, afirmó entre risas. La conservación de objetos, para ella, no es solo una cuestión práctica, sino una forma de atesorar la historia familiar.
Incluso objetos más cotidianos como los Legos de su hijo mayor, Fer, son conservados para que su hijo menor, Otto, pueda jugar con ellos. Kloosterboer, si bien valoró la escena, admitió que ella se habría desprendido de esas piezas tiempo atrás, quizás regalándolas, demostrando su constante inclinación por el descarte.