Juana Repetto compartió detalles íntimos sobre la profunda huella que dejó la pérdida de su primer embarazo a los 19 años. La actriz, madre de tres hijos, describió el calvario de diez años conviviendo con ataques de pánico sin hallar alivio hasta buscar ayuda profesional, una experiencia que marcó su salud mental de manera indeleble.
Juana Repetto narra el impacto de perder un embarazo a los 19 años y sus ataques de pánico
Juana Repetto relató cómo la pérdida de su primer embarazo desencadenó una década de ataques de pánico y secuelas emocionales.
La pérdida gestacional, ocurrida cuando mantenía una relación de pareja y ambos se sentían felices ante la noticia inesperada, provocó un golpe emocional devastador. Repetto relató la dificultad para procesar aquel momento y las decisiones impulsivas que tomó, como distanciarse de su entonces novio, de las cuales se arrepintió posteriormente.
Tras separarse de otra pareja, comenzaron los ataques de ansiedad que la llevaron a buscar ayuda. Una experiencia acompañando a una conocida a una sesión de tratamiento psiquiátrico la impulsó a considerar la medicación, superando prejuicios que la habían llevado a optar por métodos alternativos como flores de Bach y mantras durante una década. "Mi cerebro se fue destruyendo por tanto estrés y ansiedad no tratada", confesó.
Juana Repetto habla del impacto en la salud mental
Juana Repetto detalló el proceso de sanación que implicó la aceptación de la medicación psiquiátrica, luego de un largo período de resistencia basado en el temor a ser considerada "loca". Explicó que, si bien nunca tuvo prejuicios hacia la psicología, sí los tenía respecto a los tratamientos farmacológicos, los cuales finalmente se convirtieron en una herramienta fundamental durante un tiempo limitado.
La experiencia de la salud mental volvió a interpelarla tras el nacimiento de su primer hijo, Toribio. Aunque no atravesó una depresión posparto, reconoció haber experimentado episodios de llanto inexplicable y niveles de ansiedad que la asustaron, llevándola nuevamente a terapia. "Me asusté un montón porque tenía a mi hijo soñado y no sabía qué me pasaba", admitió, evidenciando la recurrencia de estos desafíos.