La madre sustituta de la hija de Salazar no la quiere ni en el parto: no la deja entrar
El diálogo entre la diva y la mediática, quien contó detalles de su ruptura con Redrado- "Eran una pareja rara", le dijo Susana- y la llegada de su hija Matilda.
No se entendió nada de la decisión de Luciana Salazar de alquilar un vientre: habla de su "situación anímica" por lo que decidió no embarazarse. ¿Está loca? ¿Desequilibrada? ¿Qué le pasó? Y encima la madre subrogante de Matilda, su hija en camino, no la quiere en el parto. No hay onda desde que puso una ecografía y mostró la identidad de la mujer, lo cual está prohibido en el contrato de confidencialidad que firmaron. Parece que la mujer quiere que entre su marido, que no es el padre de la beba, porque Salazar buscó un donante anónimo al que le gustó "su cara".
Luciana Salazar -muy flaca y vestida de negro- lloró por la llegada de su hija Matilda y le contó a la diva los detalles del proceso de subrogación de vientre, y también su separación de Redrado: "Fue duro, es duro y no es que uno lo supera. Fueron muchos años y no es una cuestión de un sentimiento que nos haya separado, no es que se terminó el amor. Tuvo que ver mis ganas de ser madre. Tenemos buena relación; es muy difícil ser amiga de un ex", comenzó confesando la mediática.
"Yo puedo ser amiga de mis ex, no de todos, no sería amiga de Roviralta. Pero si se me fue el amor ya no me calienta", le dijo Susana.
"Las cosas familiares jugaron en contra -dijo Luciana en referencia a los motivos de la separación-. Era un caso fuerte, lo supe entender, hicimos mucha terapia de pareja. Esta decisión la tomé por muchas cosas que me pasaron a mí con ayuda psicológica. Lloré muchísimo, lo sabían mi mamá, mi mejor amiga, Ana Rosenfeld. Empecé haciendo una congelación de óvulos, hace un año. No sabía todavía que iba a hacer la subrogación de vientre. Dije basta, es mi momento, es mi tiempo. Nos costaba separarnos. Cuando tomé esta decisión Martín y yo nos dimos cuenta que no podíamos seguir adelante. A él no le parecía correcto estar con él y que el hijo no fuera suyo. `Dame dos años´me pidió y no daba para más".
"Mi mamá me vio muy triste", dijo al borde de las lágrimas Salazar.
"Las embarazadas... bueno no estás embaraza"... se corrigió la diva, quien quiso justificar la emoción de la invitada por su estado, que no es tal.
"Lo somatizo igual...", dijo Luli.
"Estás embarazada del alma", quiso ser poética Susana pero ya no había manera de arreglarlo.
"Me desmayé el otro día, me puse violeta tipo cadáver, no me podían volver a venir los colores. Había comido seis medialunas", recordó Salazar pero nadie le creyó lo último.
"Yo hace tanto que no como una medialuna...", se lamentó la diva.
"Igual que si estuviera embarazada de verdad", reflexionó la modelo.
"Las mujeres cuando están embazadas lloran, pero yo no lloré", dijo Susana.
"Me mandé un moco al poner el nombre de la madre en la ecografía, porque rompí la confidencialidad. Lo que me encantó del donante fue su sonrisa. No se si voy a ir al parto; hay que esperar un mes como mínimo para traerla. No fue la trombofilia el único motivo, sino también mi situación anímica por todo lo que viví y no quiero recordar. Cuando perdés un bebe muchas veces es porque tuviste trombofilia y no lo sabías. En mi caso fueron una sumatoria de miedos por cosas que había vivido anteriormente, emocionales (?) y con el médico y los psicólogos decidimos que fuera así. En mi caso tuve que pagar la congelación de óvulos, los medicamentos, me tenía que inyectar la panza todos los días. Tengo y me quedaron cuatro embriones femeninos, ya que usé uno para fecundar. Martín se puso contento por mí pero por otro triste porque él quería que yo lo esperara. No voy a presenciar el parto porque la madre subrogante quiere que vaya su marido (?). El amor de mi vida fue Martín pero ahora será Matilda", sentenció Luciana.