Las conductoras Mariana Brey y Karina Iavícoli, compañeras en el programa Los ángeles de la mañana, conducido por Ángel De Brito, se quisieron divertir como en los viejos tiempos, donde la realidad era completamente diferente a los que nos toca vivir desde el mes de marzo.
Mariana Brey y Karina Iavícoli rompieron la cuarentena
Las conductoras Mariana Brey y Karina Iavícoli se fueron a un conocido boliche pero como estaba cerrado terminaron bailando en la calle
Tiempos donde la pandemia el coronavirus no era una preocupación mundial, donde no existía un recuento diario de la cantidad contagiados y de lamentables fallecimientos, donde el distanciamiento social no era una medida preventiva ni el país estaba en vilo por una enfermedad que todavía no tiene una vacuna para “hacerle frente”.
Así y todo, Mariana Brey y Karina Ivaícoli tuvieron un objetivo y lo concretaron: divertirse. Se acercaron hasta la puerta de Tequila, uno de los boliches más selectos de Capital Federal, sobre la Costanera Norte.
Y al encontrarse con que el lugar estaba cerrado, tal cual se sabía y ellas eran conscientes de que sucedería, siguieron camino con ánimo de transformar la salida en una “fiesta”, a pesar de las circunstancias y de los pedidos gubernamentales para el cuidado y protección de la salud de todos.
Fue así como Karina Ivaícoli y Mariana Brey siguieron recorriendo calles, ya casi de madrugada, y terminaron en un local de comidas rápidas comprando hamburguesas. Charla va, charla viene en voz alta, abrieron las puertas de sus autos, pusieron música fuerte y bailaron en plena vía pública.
Tal cual ellas mismas contaron como anécdota “graciosa”, el conductor del programa de las mañanas y líder de equipo Ángel de Brito, les “interrumpió” el relato haciendo hincapié en que habían roto la cuarentena, algo que ellas misma solían criticar en otras personas.
A lo que, rápidas de reflejos, las comunicadoras respondieron asegurando que habían “bailado en la calle”, para marcar la diferencia con quienes infringen las reglas y se reúnen pero puertas adentro de un domicilio.
Y aunque Taboada trató de “defenderlas” diciendo que ellas hacen un trabajo esencial, De Brito remató con un: “son unas caraduras”. Como propone la justicia nacional: a confesión de partes, relevo de pruebas.