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Demoledoras críticas a Edha, la serie de Juana Viale en Netflix: "Producto vergonzozo y penoso"; las redes también la matan

Imperdible crítica, entre muchas del estilo, que transcribimos aquí.

El viernes se estrenó en el streaming de Netflix la primera serie que la empresa produjo en Argentina: "Edha", con el protagónico de Juana Viale. Las críticas a las 24 horas de subida a la plataforma digital fueron demoledoras, letales; tanto de periodistas especializados como de los usuarios que volcaron sus opiniones en las redes, principalmente en twitter.

No sólo se cuestiona una vez más la calidad actoral de Juanita -el Glaciar perito Moreno es menos frío que ella- sino de un tal Andrés Velencoso, su co protagonista, una madera de mucho cuidado, horrible actor. Y también la dirección de Daniel Burman, reconocido cineasta que aquí parece que hubiese trabajado por encargo sin poner nada de su impronta.

Merece especial atención la crítica de un periodista como Diego Batlle -ex La Nación, actual Otros cines.com- quien destrozó con altura a la serie con adjetivos demoledores: "Vergonoza", "penosa", "berreta" y más. No tiene desperdicio ya desde el título: "Decepcionante y muy fallida primera serie original de Argentina del gigante de streaming".

Esto dice:

"Cuesta creer y entender que Edha sea un producto tan malo. En principio, porque es la carta de presentación de Netflix en el mercado argentino en materia de series originales. Además, porque contó con un creador y director de renombre (Daniel Burman) y una disponibilidad de recursos poco frecuentes en el ámbito local que le permitió contratar a muchas figuras, la mayoría de ellas desaprovechadas en papeles intrascendentes. Los principales problemas de una serie en la que nada funciona son dos: por un lado, un guión pretencioso en sus múltiples subtramas, conservador en su mirada a "las perversiones", plagado de lugares comunes en sus planteos y resoluciones sobre la venganza, y -en algo que ya parecía perimido- lleno de diálogos dignos del peor culebrón ochentista; por otro, dos protagonistas que están entre lo peor que este crítico recuerde: Juana Viale (monocorde, inexpresiva, incapaz de ofrecer mínimos matices y encima a cargo de una voz en off insoportable e innecesaria) y el español Andrés Velencoso, no solo mal actor sino incluso ridículo en su trabajo con el acento y la terminología (al igual que el personaje de su hermano en la ficción). En verdad, no nay ningún intérprete que se salve demasiado ante un material tan mediocre torpe y subrayado. Algunos con experiencia (como Pablo Echarri o Sofía Gala Castiglione) sacan a flote sus personajes; pero Edha -entre muchos otros derroches- se da el gusto de desperdiciar a figuras como Julieta Cardinali, Julieta Zylberberg, Daniel Hendler, Carla Peterson, Martín Seefeld, Inés Estévez y muchas más. Para mi gusto, la única mínima revelación es la joven Delfina Chaves (la subtrama de los adolescentes tiene algo de frescura), aunque la forma en que se describe su amor prohibido con el padre de su mejor amiga (Antonio Birabent) es de una mojigatería insólita.

Todo en esta serie es penoso hasta lo inconcebible.

En esta suerte de combinación entre Zoolander (con pasos de comedia involuntaria, claro) y Tumberos hay una trama policial ligada al incendio premeditado de un taller textil clandestino y una competencia dentro del "exclusivo" mundo de la alta costura (los clichés sobre el negocio de la moda son patéticos). Además, la mirada a las diferencias generacionales y de clase, al cinismo del poder y a la manipulación de la Justicia son tan berretas que no pasarían un examen en la materia Guión 1. Las vueltas de tuerca que ocurren sobre todo a partir del episodio 8 no alcanzan a cambiar el rumbo de una serie insalvable desde el vamos. Haber visto los 10 capítulos de 40 minutos cada uno en menos de 24 horas fue una de las experiencias más tortuosas -aunque confieso que con algo de morbo- que recuerde en mucho tiempo. Para algunos, Edha puede transformarse en algo simpático si se la consume desde la perspectiva del "placer culpable". Analizada seriamente, es uno de los bochornos más sorprendentes e injustificables de los últimos años".

Además, los usuarios de Twitter la matan sin piedad. Miremos algunos mensajes:

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