Luego de un mes de ausencia por haber estado enfermo de coronavirus, Jonatan Viale volvió a su programa de Radio Mitre y al de LN+. En el pase con Eduardo Feinmann contó detalles de su enfermedad y se produjo al aire un momento sumamente emocionante.
Jonatan Viale volvió a su programa luego del coronavirus
El periodista de LN+, Jonatan Viale regresó a la televisión luego de haber tenido que ser internado por coronavirus.
“Estuve internado y nadie lo supo, fue un espanto. Dejame agradecerte, porque además de escribirme todos los días, bancarte una hora más todo un mes… Fue maravilloso, de verdad gracias”, comenzó diciendo Jonatan Viale en el pase de programas con Eduardo Feinmann que contestó: “No, por favor, por favor. Hoy por ti, mañana por mí. ¿Podés contar cómo lo viviste. Así como yo te lo conté una vez. Contá lo que se vive con este bicho asqueroso”.
“Fue un espanto. La pasé horrible. Para qué te voy a ahorrar en adjetivos. Empezó normal y se fue poniendo mal”, sostuvo Jonatan Viale sobre el coronavirus. “Y lo de tu papá pesó”, añadió Eduardo Feinmann.
“Obvio, más vale, me generaba mucho miedo que pasara algo parecido o igual a lo de mi papá. Mucho miedo. Fue un covid fuerte. Fue severo. Empezó tranquilo con una fiebre, después me interné. No le conté a nadie, porque no le quería contar a nadie, no tenía ganas”, aseguró el hijo de Mauro Viale.
“Fui a la Suizo-Argentina. Ahí empezó a subir la fiebre en serio. Hubo cinco noches de 39 y no bajaba con nada. Novalgina, paracetamol, hielo en las axilas y la ingle y no bajaba. Te empezás a asustar. Todos los días análisis de sangre, Me hicieron pelota los brazos. El problema fue que se me empezaban a hinchar los pulmones, estaban tomados. Había una pequeña neumonía, pero esa palabra no me la querían decir para que no entre a pensar, porque te asustaba”, le explicó a Eduardo Feinmann.
“Al mismo tiempo bajaba lentamente la saturación. Ese aparato lo odio, lo voy a quemar, al oxímetro, porque me da pánico. Por lo de mi viejo. Porque mi viejo empezó a saturar 89, 90 y vino todo lo que vino después. Hubo un viernes que me fui a dormir una siesta a las 3 de la tarde y me desperté a las 6. Dormí tres horas. Me levanté todo transpirado. Soñé con mi papá. Un abrazo. Y no tenía más fiebre. Viernes, sábado, domingo, lunes, martes. Sin fiebre. La inflamación bajó a los dos días y me puse bien. Estaba con falta de aire. Subió lentamente la oxigenación. Del día 8 al 12, esos cuatro días, yo pensé que se complicaba todo. El problema no fue el virus, fue la sobrerreacción inflamatoria que hizo el cuerpo. Después empieza todo lo psicológico. Yo me contagié el 11 (de mayo). Justo un mes después de lo de mi papá. Entonces vos decís: ‘El que está haciendo este juego, no me divierte. Haganlo diferente’”, cerró.