Argentina | Griselda Siciliani | Sugar |

Sugar, a un mes de su estreno: las claves de cómo un espectáculo puede ser aún mejor

Con la continuidad de las funciones, el musical que protagoniza Griselda Siciliani encontró el tono justo.

Lo mejor que tiene Sugar -además de ir primera en recaudaciones- es el paso del tiempo. No es bueno hacer una crítica en base al estreno de un espectáculo, cosa muy frecuente y normal. Pero en general es un desperdicio. Como todo hecho artístico que depende de su interacción con el público, el crecimiento -pese a sus sólidas bases iniciales- se aprecia con el rodaje de las funciones, con su "andar".

A un mes de su estreno, la sala del Lola Membrives sigue tan llena como en el inicio, pero lo que pasa arriba del escenario es muchísimo mejor. Sin los nervios del día del debut -con la mismísima Susana Giménez, primera protagonista del musical, en el palco- y con el ida y vuelta que genera la platea, los actores han crecido en sus composiciones y eso genera que se hayan relajado muchísimo a favor de la obra.

En la función de anoche, contaban además con presencias estelares disfrutando el show: Soledad Silveyra, Germán Paolovsky y su mujer, la embarazadísima Sabrina Garciarena, Candelaria Tinelli, Franco Massini y más.

El mecanismo de relojería de un musical como éste -que nada tiene para envidiarle a los de Broadway- funciona a la perfección.

Griselda Siciliani ha tomado posesión absoluta de su personaje, y a diferencia del estreno nadie está comparándola con Susana Giménez. Ese día, tal vez por la presencia de Susana en el lugar y el recuerdo de la versión que hizo hace treinta años, aquello era casi inevitable.

Ahora la actriz está segurísima en su rol; baila y canta en cuadros que están hechos a su medida, y además le ha dado más herramientas a su personaje; es más tierna y cándida, pero aprovecha el doble sentido para sumarle picardía.

Nicolás Cabré, que ya despuntaba ser la revelación, arranca las carcajadas y lo sabe: se permite "cebarse" para bien y sabe que sobre él recae el tono más humorístico; lo aprovecha y le saca el jugo, subraya sus mohines pero nunca cae mal que lo haga. Por el contrario, le festejan cada gracia y se hace un festín.

Por último, Federico D´Elía es ahora "el galán" del espectáculo. Más allá de los momentos humorísticos por la caracterización que debe realizar al "travestirse", cuando debe ejercer el rol del enamorado de Sugar le pone el carisma y la gracia que el personaje requiere.