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Gastón Gaudio relata su insólito viaje de sesenta días a Las Vegas tras retirarse del tenis

Gastón Gaudio relató cómo una escapada de siete días a Las Vegas con amigos se descontroló, derivando en una estadía de dos meses y una salida de emergencia.

El campeón de Roland Garros 2004, Gastón Gaudio, compartió una insólita anécdota de su vida post-tenis: un viaje a Las Vegas que, planeado para una semana, se extendió por dos meses. La experiencia, relatada en el programa "Otro día perdido", evidenció cómo el extenista sintió que “descarriló” y la situación “terminó mal”. La revelación surgido en medio de una conversación sobre su adaptación a la vida fuera de las canchas.

Gaudio confesó que, tras años de estricta disciplina deportiva, se sintió contenido por las exigencias de su carrera. Al mencionar Las Vegas, el estudio reaccionó ante el llamativo destino de la escapada grupal.

El plan original de Gaudio y cinco amigos, uno de ellos tenista, era pasar poco más de siete días en la ciudad. Sin embargo, la dinámica de los casinos y el ambiente de desconexión del exterior llevaron a que la estadía se prolongara drásticamente. Gaudio recordó la creencia popular de que los casinos añaden oxígeno al aire acondicionado para mantener a la gente despierta y jugando, aunque esta afirmación carece de sustento científico.

El viaje que se extendió por 60 días

La anécdota se desarrolló cuando Mario Pergolini, conductor del programa, consultó a Gaudio sobre el punto de quiebre de la estadía. El extenista explicó que la decisión de regresar no se debió a falta de dinero, sino a una advertencia personal. "Cuando me asusté, dije: ‘Ya me parece que se está yendo de las manos’", relató el campeón.

Al llegar al día 58 de su estadía, Gaudio tomó la determinación de abandonar el lugar de inmediato, mientras que dos de sus acompañantes decidieron quedarse dos días más. A pesar de no querer profundizar en los detalles del desenlace, insinuó que el cierre del episodio requirió la intervención de las fuerzas de seguridad, concluyendo que “terminó mal”, pero que él siempre “cae bien parado”.