La conmoción sacudió al mundo del espectáculo tras confirmarse la muerte de Ben Saunders, el primer artista en alzar el trofeo de "La Voz Holanda" en 2011. El Cantante, de 43 años, fue hallado sin vida el martes 15 de septiembre en Rijkerswoerdse Plassen, una zona recreativa cercana a la ciudad de Arnhem, en Países Bajos.
Las autoridades policiales descartaron que se tratara de un crimen y se encuentran investigando las circunstancias del deceso, que ocurrió días después de que se solicitara información sobre el paradero del artista a través de avisos en la ciudad. La noticia fue confirmada por su familia y allegados, quienes expresaron su profundo dolor ante la pérdida.
Saunders ganó la primera edición del certamen holandés con la interpretación de “Use Somebody” de Kings of Leon en su audición a ciegas, y se consagró finalmente con “Kill for a Broken Heart”, canción que alcanzó el puesto número 4 del Top 40 holandés. Tras su éxito en el programa, lanzó dos álbumes en solitario: “You Thought You Knew Me By Now” en 2011 y “Heart & Soul” un año después.
El dolor de la familia tras la pérdida
Su pareja, Juanita, compartió un emotivo mensaje en redes sociales: “Con profunda tristeza, debemos confirmar que se trata de nuestro Ben. Esta pérdida deja un vacío indescriptible en nuestras vidas”. Anunció que habrá una oportunidad para que fans y medios se despidan el sábado 19 de septiembre en su estudio de tatuajes en Arnhem.
Marco Borsato, quien fue su coach en "La Voz", también manifestó su dolor: “Querido y especial hombre, ¡mi corazón está destrozado! No encuentro palabras para expresar el vacío que dejás”. Recordó al artista, nacido en Londres y criado en Países Bajos, por su cercanía con la música desde niño y su meteórica carrera tras el triunfo en el concurso televisivo.
Una trayectoria marcada por altibajos
A pesar de su éxito inicial, los medios neerlandeses reseñaron que la vida de Saunders también estuvo marcada por conflictos judiciales, incluyendo una condena en 2015 por agredir a un controlador de tráfico. Con el tiempo, su actividad artística decayó, y se había dedicado a la profesión de tatuador en Arnhem, alejado de los escenarios.