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Sylvester Stallone confiesa graves problemas de salud y bulimia

Sylvester Stallone reveló las graves consecuencias de su extrema preparación física para Rocky III, incluyendo bulimia, abuso de esteroides y problemas crónicos de salud.

El reconocido actor Sylvester Stallone, ícono indiscutible del cine de acción, reveló detalles hasta ahora desconocidos sobre la extrema exigencia física que debió atravesar durante la compleja filmación de Rocky III.

El protagonista de 80 años confesó haber desarrollado bulimia y un severo abuso de esteroides, consecuencias directas de su obsesión por alcanzar un físico deslumbrante para la gran pantalla.

La dura obsesión detrás del éxito

Durante más de 40 años, la imagen de Stallone como Rocky Balboa y John Rambo definió un estándar mundial de musculatura y resistencia. Sin embargo, esta famosa imagen escondía una profunda lucha personal que el intérprete mantuvo en estricto secreto, marcada por una relación problemática con su propio cuerpo y las constantes presiones de la industria de Hollywood.

La obsesión por el físico alcanzó su punto máximo durante el rodaje de la tercera entrega de la saga de boxeo, donde el actor llegó a tener un alarmante 2,6% de grasa corporal y su rostro se veía notablemente hundido en la escena inicial del largometraje.

“Se convirtió en una obsesión. Algo realmente grave. Desarrollé bulimia”, confesó el actor en una entrevista brindada a The New York Times, detallando que en aquella época apenas podía retener alimentos en su estómago.

El elevado precio de la transformación física

Stallone reconoció abiertamente el consumo de esteroides durante esa etapa, calificando como meras tonterías las afirmaciones de que dichos físicos extremos se pueden lograr de forma completamente natural.

Explicó que utilizaba ciclos de seis semanas de consumo seguidas de seis de descanso, pero admitió con pesar que el abuso de estas sustancias tuvo consecuencias terribles e irreversibles en su organismo, repercutiendo en su salud hasta el día de hoy.

El veterano intérprete detalló que a lo largo de los años ha sido sometido a nueve cirugías de espalda, dos operaciones de hombro y tres complejas fusiones cervicales para reparar los daños.

“Todo está atado con alambre”, graficó de manera cruda, y agregó que actualmente toma una gran cantidad de pastillas para poder seguir adelante, reconociendo que maltrató sistemáticamente su cuerpo.

Si pudiera retroceder en el tiempo, aseguró, le diría a su versión pasada que dejara que otro actor llevara la batuta y que no realizara sus propias acrobacias peligrosas.

El impacto de esta exigencia física no solo afectó su salud corporal, sino también su estabilidad mental y sus capacidades cognitivas.

En entrevistas previas, el artista había mencionado que durante la exigente etapa de producción su memoria se vio seriamente afectada, llegando al extremo de olvidar su propio número telefónico debido a una dieta restrictiva basada únicamente en atún.

Finalmente, Stallone señaló que encontró una genuina sensación de liberación al interpretar a Freddy Heflin en el aclamado filme Tierra de Policías, un personaje significativamente diferente y mucho menos dependiente de la corpulencia física.

Este papel clave le permitió distanciarse definitivamente de la pesada armadura que había construido para sus tradicionales personajes de acción, marcando un punto de inflexión definitivo en su relación con su propio cuerpo.