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Roberto Pettinato padre e hijo: 2 vidas totalmente opuestas

El padre de Roberto Pettinato, que lleva su mismo nombre, desarrolló una carrera completamente opuesta a su hijo.

El padre de Roberto Pettinato no parece coincidir con la vida que llevó su hijo. Más precisamente, su vida estuvo muy alejada del mundo del espectáculo: fue director Nacional de Institutos Penales en el gobierno de Juan Domingo Perón y creador de la Escuela Penitenciaria de la Nación.

La vida de Roberto Pettinato, que lleva el mismo nombre que su hijo, se dedicó durante su vida a actividades de defensa y protección del país. Tal es así que se desempeñó como profesor del arte marcial Jiu-jitsu, y también inició su camino en el servicio penitenciario federal en 1932 como ayudante principal. Allí logró alcanzar el máximo grado de jerarquía.

Asimismo, en 1947 logró convertirse en el director general de institutos penales. Como si fuera poco, un año más tarde también logró ser el director de la escuela penitenciaria de la nación que fue la primera escuela de formación y capacitación en esta área en América Latina.

En 1953 obtuvo el cargo de director nacional de institutos penales. Allí sus decisiones fueron algo innovadoras: dispuso eliminar los grilletes y el uso de uniformes de rayas amarillas y negras que vestían los presos, y además clausuró el penal de Ushuaia que actualmente mantiene su estructura para los turistas.

Finalmente, luego de la autodenominada Revolución Libertadora, en 1955, el padre de Roberto Pettinato se exilió en Ecuador, dado que se trató de un golpe militar en el que buscaban erradicar a aquellas personas que apoyaban a Juan Domingo Perón.

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http://www.labaldrich.com.ar/wp-content/uploads/2017/08/Peron-Pettinato.jpg Roberto Pettinato y Juan Domingo Perón. Fuente: labaldrich.com.ar

El recuerdo de su hijo

Roberto Pettinato, recordó a su padre “estaba abocado a los baños de la cárcel de Olmos… alguna vez me llevó a mí a la cárcel de Devoto porque quería ver la comida, porque decía que les podían dar carne en mal estado”. “Era un humanista pleno. Una cosa es el tipo que cometió el crimen y otra el sistema que lo rodeaba”, reveló.

“La mejor cárcel es la cárcel vacía”, decía su padre quien una vez recibió a Perón quien se sorprendió al ver que en la penitenciaría nacional había pocos presos y la respuesta de Roberto fue: “General, porque afuera hay trabajo”.