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Pippo, el clásico restaruante porteño cerró sus puertas

Creado en 1937, Pippo fue lugar de encuentro de personalidades de la cultura, la música y el espectáculo

Hoy uno de los lugares más emblemáticos de la capital Argentina cerró sus puertas, se trata del restaurante Pippo, lugar que sirvió de escenario por 83 años, para el encuentro de políticos, músicos, poetas, y de muchos porteños y turistas que degustaron sus famosas pastas y salsas. Podría decirse que Pippo fue víctima de la pandemia de coronavirus, quien le dio la estocada final.

El restaurante Pippo había tenido una primera convulsión en 2015. Ese año se hizo un pedido de quiebra de parte de los dueños. El mítico restaurante resistió la bancarrota con nuevos dueños. Un segundo Pippo se abrió en el local contiguo al de Montevideo 341 que terminó fusionándose con el original. En 1967 se fundó el tercer Pippo y el único que se mantiene en pie en la actualidad: sobrevive en Paraná 356, con una carta más amplia en carnes y pasta. También hubo un cuarto Pippo, ubicado en Callao y Santa Fe, pero lamentablemente cerró sus puertas en el año 2007.

Hace 3 meses Pippo cumplía 83 años, de hecho el 2 de junio de 2020, el restaurante festejó su aniversario en las redes sociales:

Pippo son los vermicelli, el tuco y pesto, un buen corte a la parrilla, los manteles de papel, el lugar de la primera cita, el lugar para juntarse con los amigos, el lugar de almuerzo, la pausa de trabajo. (...) En estos tiempos difíciles queremos valorar más que nunca la posibilidad de trabajo y nuestro deseo es que nunca falte. Que quien tenga la ilusión de hacer su negocio pueda apostar y verlo crecer y transformarse en parte de la historia de alguien, porque eso también es Pippo, un poquito de la historia de todos”.

La pandemia arrastró al rubro gastronómico hacia el abismo. Hoy la pandemia se cobró a Pipo. Fundado en 1937 cuando la avenida Corrientes era de doble mano, el presidente era Agustín Pedro Justo y el Obelisco tenía apenas un año de vida, se convirtió en “una tradición porteña”, como presumían en sus redes sociales.

Captura Pippo.PNG

En sus redes sociales, la actividad cesó hace varios días. Lo único que se renueva es la súplica de sus clientes habituales. Pippo se volvió tendencia en Twitter, donde famosos y no famosos se encargaron de difundir la noticia con mucha nostalgia.

El restaurante Pippo Se transformó en un lugar de culto con un respeto sagrado por las tradiciones: los vinos en pingüino y los sabores clásicos atravesaron generaciones. Los que despiden a Pippo también lloran a los vermicelli con tuco y pesto, el plato de la casa por excelencia.

Será que toda esa gente que llora el cierre de Pippo en las redes sociales ¿podrá salvarlo? no parece posible, pues los dueños le dijeron a sus 25 empleados que no abrirán sus puertas.