Aunque “Inventing Anna” le generó un enorme éxito a Netflix, también le ha ganado una demanda por parte de una de las implicadas en la historia. Y es que cualquiera que mira la miniserie se da cuenta que la productora Shonda Rhimes sintió una enorme fascinación por la protagonista, Anna Sorokin, y esto trajo consecuencias.
Y es que uno de los personajes de la exitosa Inventing Anna alzó la voz ante tribunales por la forma en la cual la productora la retrató. Vale recordar que Anna Sorokin es una joven que se hizo pasar por una heredera alemana con el nombre de Anna Delvey mientras engatusaba a las élites para sufragar su estilo de vida.
En ese sentido, a pesar de haber cometido un crimen, la guionista de Netflix mostró total empatía por su personaje y menos consideraciones por una de las víctimas, por Rachel Williams, una de las víctimas, que este lunes demandó a la empresa por difamación.
“Netflix tomó una decisión deliberada con fines dramáticos para mostrar a Williams haciendo y diciendo cosas en la serie que la retratan como una persona codiciosa, esnob, desleal, deshonesta, cobarde, manipuladora y oportunista”, alegan los abogados de la demandante.
La demanda a Netflix
Según reseña el medio The Hollywood Reporter, los representantes de Rachel Williams incluso acusaron a la plataforma de contenidos de retratarla de forma peyorativa por motivos empresariales. “El daño devastador a su reputación podría haberse evitado si Netflix hubiera usado un nombre ficticio y detalles diferentes”, dijeron.
Rachel Williams sospecha las razones por las que a ella no le cambiaron su identidad en Inventing Anna. “Quizá la razón fue que había elegido jugar para el otro equipo. Es decir, por HBO”, han informado los abogados.
El retrato que recibe la antigua editora de fotografía de la revista Vanity Fair no es generoso. Se la muestra como una profesional frívola, dispuesta a apuntarse a cualquier plan y que abandona a su amiga, a quien conoce como Anna Delvey, cuando descubre que está sin blanca.
La demanda contra Netflix apunta que, por ejemplo, es mentira que siempre se dejase invitar cuando se encontraba con Sorokin. Ella también pagaba de vez en cuando las bebidas y se dividían las facturas de tratamientos de belleza. Y, en cuanto al viaje a Marruecos que aparece en la serie, según Williams, los hechos han sido manipulados para dejarla en el peor lugar posible.
Algo importante es que Netflix se cubrió las espaldas con un aviso al principio de cada episodio de Inventing Anna que indicaba que “toda esta historia es completamente cierta. Excepto por todas las partes que han sido totalmente inventadas”. Pero, al dejar el nombre de Rachel Williams en los guiones en lugar de cambiarlo, perjudicando de forma directa su imagen, habrá que ver si la afectada tiene caso o no.