Pablo Cabaleiro, conocido como el Mago sin Dientes, pasa horas difíciles. Ana María Patricelli, su novia, fue encontrada sin vida en su departamento del barrio de Palermo y la causa en investigación se caratula como suicidio.
Así fueron los últimos días de la novia del Mago sin Dientes
Después de una crisis en el verano, la relación cambió entre el Mago sin Dientes y su novia cambió. En la cuarentena se veían una vez por semana
En pareja hace un año, en el verano, Ana Maria Patricelli era especialista en comercio exterior y se había instalado en Mar del Plata donde el Mago sin Dientes cumplía con su temporada teatral. Durante todo enero compartieron juntos y probaron una primera experiencia en la convivencia.
Por las calles de la ciudad balnearia se los pudo ver siempre juntos y cada vez que el ilusionista tenía algún evento social o quería compartir con su grupo de amigos, entre ellos Hernán Caire, Mónica Farro, Cecilia Oviedo y el fotógrafo Carlos Démona. Ana María Patricelli era reticente, y si lo acompañaba se quedaba a un costado. No le gustaba figurar ni aparecer.
Fue en uno de esos encuentros que unas promotoras quisieron sacarse una foto con Pablo y Ana María no le gustó nada la situación. A consecuencia, los enamorados terminaron discutiendo, con el tono de voz alto.
A los pocos días, Patricelli regresó a Capital Federal, y Cabalerio se quedó cumpliendo con su trabajo hasta fines de febrero. Pero más allá de esa crisis, la pareja continuó. A mediados de marzo, el propio Pablo reconoció públicamente que estaba enamorado. Incluso, confesó que la rubia lo impulsó a modificar su estética.
“Estoy enamorado y tengo a mi lado tengo a una mujer con todas las de la ley. Me acompaña mucho y me ayuda en muchos órdenes de la vida”, se sinceró el Mago sin Dientes.
A consecuencia de la cuarentena, el Mago sin Dientes y Ana María Patricelli se estaban viendo una vez por semana porque él había sacado un permiso “especial” para así hacerlo.
Desde Avellaneda, donde él vive con su madre -adulta mayor, que está a su cargo a partir de la muerte de su padre, en marzo del año pasado–, Cabalerio iba y venía de su casa hasta Palermo, donde ella residía.