Luciana Salazar se hizo famosa por ser la obrina de Palito Ortega y trabajar junto a Guillermo Francella. Sus curvas, su bella y su ingenuidad rápidamente la catapultaron a la fama.
Luciana Salazar, la bella sufriente
Es bella, joven, supo ganarse un lugar propio en los medios, pudiendo escapar de la herencia de ser la sobrina de Palito Ortega y Evangelina Salazar, pero aún así nada parece conformarla.
Parecía tener una carrera prominente dentro del mundo del espectáculo, pero sus escándalos superaron a sus logros.
No logró ser modelo, ni pudo destacarse como actriz. Tampoco como cantante, a pesar de tener un gran lanzamiento, todo quedó trunco. Aunque sí logró resaltar como "personaje". Ella vende por sí misma, por ser "Luli".
Pero sus escándalos y sus cambios físicos parecen ser lo que más le importante a los espectadores.
Tienen miles de seguidores en sus redes sociales, donde publica vida y obra de sus movimientos. Y donde refleja siempre sus enojos amorosos.
Las cirugías y sus cambios estéticos siempre fueron tema en las redes sociales. La mayoría ella los niega, pero su notorio cambio entre sus comienzos y hoy, hace imposible creer que no se retocó más de lo necesario.
Inclusive su delgadez es un tema recurrente. Luli se resalta por sus curvas, pero para muchos sus formas son excesivas y su poco peso es extremo.
Su vida personal siempre fue un misterio. Aunque se asegura que salió con muchos famosos, sólo uno fue presentado como novio oficial.
Otro escándalo en su vida! Su relación con Martín Redrado, al principio sorprendió a todos. Él era casado, había sido Presidente del Banco Central de la Nación. Era economista. Su perfil era completamente dispar al de Luciana, una chica sexy, pública y llamativa.
Nadie daba mucho por esa pareja. Pero sorprendió a todos, y duró más de 7 años. Aunque, claro, rodeada de escándalos. La pelea con la ex mujer de Redrado, los hijos de él que nunca aceptaron a Luli, el pedido de un hijo que nunca llegó juntos.
Ella siempre publicó todo. Todos los reclamos que le hizo a Redrado fueron por twitter. Siempre necesitó mostrar su dolor, nunca pudo dejarlo en su intimidad.
Ahora pasa por el momento más feliz de su vida. La llegada de su primera hija, Matilda. Pero tampoco llega con felicidad plena: un embarazo con subrogación de vientre (que la llevó a tener miles de críticas en la opinión pública y en las redes sociales), un bebé que no viene como ella quería, junto a Martín.
Él la acompañó en este proceso, aunque niega ser el padre. Muchos opinan que lo hace por cariño, y que es quien paga todos los gastos (es un tratamiento excesivamente costoso).
Ella ahora viajó sola a recibir a su hija. Y nuevamente le reclamó a él por twitter la ausencia.
Luciana parece tener, pero en el fondo sólo se muestra como "la bella sufriente".