El actor Juan Gil Navarro elevó la voz ante el público presente en una reciente función de la obra "Misery" para expresar su profundo malestar por el uso recurrente de teléfonos celulares en sala.
Juan Gil Navarro frena las funciones de Misery por el uso de celulares
El actor Juan Gil Navarro se mostró molesto tras una función de Misery y usó el micrófono para exigir respeto por el trabajo teatral.
Visiblemente contrariado, el artista tomó el micrófono al finalizar la representación para reclamar respeto por el trabajo artístico y la experiencia de quienes sí disfrutan de la función.
Gil Navarro detalló que la situación se repite con una frecuencia que resulta "profundamente molesta", haciendo hincapié en que abonar una entrada no otorga el derecho a interrumpir el desarrollo de la obra ni a faltarle el respeto a los demás espectadores. La interrupción, según explicó, no se limita a tener los dispositivos apagados, sino también a evitar sacar fotos, especialmente con flash, durante el transcurso de la puesta.
El descargo, que generó un fuerte aplauso de apoyo por parte de la audiencia que cumplía con las normas, se viralizó en redes sociales, donde surgieron diversas reacciones. Si bien muchos elogiaron la actitud del actor por defender la calidad de la experiencia teatral, otros cuestionaron su forma de dirigirse a quienes considera que no respetan el espacio.
Juan Gil Navarro exige respeto en Misery
El actor reiteró la importancia de mantener los teléfonos celulares apagados y evitar cualquier tipo de distracción que atente contra la atmósfera de la sala. Sus palabras resonaron con fuerza, marcando un hito en la forma de abordar un problema cada vez más extendido en los espacios culturales, donde la falta de consideración puede desvirtuar por completo la experiencia de la obra.
La puesta teatral "Misery", basada en la novela de Stephen King y que se presenta en el Teatro Metropolitan, cuenta con la dirección de Manuel González Gil. Juan Gil Navarro interpreta a Paul Sheldon, mientras que Julia Calvo da vida a Annie Wilkes. La obra, que regresó a la cartelera porteña en junio, busca mantener la atmósfera de suspenso psicológico que la caracteriza, un objetivo que se ve amenazado por las distracciones que Gil Navarro busca erradicar.