Iván de Pineda empezó a trabajar desde muy chico en el mundo del modelaje aunque estaba interesado por los estudios relacionados con la diplomacia. Su familia envió una foto suya a una agencia y a partir de sus pasos en la pasarela de varios países del mundo logró abrirse a nuevos rumbos.
Iván de Pineda: Este es el grado de estudios que alcanzó
Iván de Pineda estaba interesado en los estudios relacionados con la abogacía y diplomacia. Sin embargo, por un chiste, logró consagrarse como un gran modelo
Iván de Pineda en sus inicios
"Quería ser abogado. De alguna manera u otra tenía planeado seguir otra carrera vinculada a la diplomacia", reveló el conductor de Pasapalabra. Creyente de las casualidades, además confesó que ingresó a una agencia de modelaje por una broma que le jugó su familia, lo que hizo que a sus 17 años empiece a trabajar como modelo y viajar por el mundo.
En cuanto a los recuerdos que tiene del colegio, dijo: "En el colegio se reían. Siempre fui con los mismos compañeros. Éramos 24 en el curso. Me conocen desde que usaba anteojos culo de botella. Tenía una miopía de 5 o 6 grados. Pasar de eso a estar trabajando de esto, no sé, fue un poco raro".
Las múltiples experiencias del conductor
Iván logró aumentar su exposición gracias a una campaña publicitaria para Diesel. A partir de allí logró que marcas como DKNY, Kenzo, Moschino, entre otras lo convocaran para representar a sus productos y así logró llegar a trabajar como modelo en Londres, Milán y Nueva York.
Pero el conductor decidió abrir más puertas e incursionar en otras profesiones. En 1994 debutó en televisión como el notero en El Rayo y cuatro años más tarde tuvo su primer papel en la televisión en la tira ‘Calientes’ y así, logró posicionarse como uno de las figuras más reconocidas del país por sus diferentes habilidades.
Según contó en una entrevista a Clarín el modelo no tenía planeado llegar a conducir un programa. “Cuando empecé en la televisión era muy chico y ya me gustaba la conducción como conducción per se. De ahí a encasillarme, no. Soy más maleable. Así encaré las cosas siempre. Por los viajes, estás acostumbrado a lo que te toca en ese momento y espacio, tenés una mente abierta para todo. Excepto ciertos lugares, que tienen que estar ocupados por la gente que corresponde. Uno tiene que saber cuáles son los de uno. Soy muy cuidadoso y respetuoso en ese sentido”.