Un día antes de que se cumplieran dos meses de la muerte de Diego Maradona, Guillermo Coppola estuvo como invitado en Mauro, la pura verdad, el programa que conduce Mauro Viale los domingos en la pantalla de América, y allí se refirió a cómo vivió el astro del fútbol los días previos a su muerte.
Guillermo Coppola habló de las últimas apariciones públicas de Diego Maradona
El exrepresentante de Diego Maradona, Guillermo Coppola, estuvo en el programa de Mauro Viale en América y allí opinó que "Diego se entregó".
"¿Diego se dejó morir?", le preguntó Mauro Viale sin rodeos a Guillermo Coppola, quien además de ser representante de Diego Maradona fue su gran amigo, pese a la intermitencia de su relación. "¡Qué pregunta!", expresó el empresario con pesar antes de responder la interrogante.
“El día de su cumpleaños, esa salida a la cancha... Ese no era Diego, era un Diego que ya no estaba”, dijo Guillermo Coppola en referencia a la polémica celebración que le realizaron al Diez en la cancha de Gimnasia y Esgrima de La Plata, a la que se dijo que lo obligaron a ir.
“Si vos ves ese Diego decís ‘ese Diego no quiere más’. Imposible que saliera así a pisar una cancha de fútbol. Eso me hace pensar que no es más él. ¡Diego no te salía a una cancha así! No podía caminar. Saludó en un momento y se agarra de la persona que lo acompaña. Un hombre que rompía las redes, que corría ese verde que tan feliz lo hacía. No era Diego”, dijo Guillermo Coppola lamentando lo ocurrido con su amigo y notablemente afectado.
Guillermo Coppola, indignado por la falsificación de firma de Maradona
Luego de que se confirmara que Leopoldo Luque, médico del Diego Maradona, falsificó la firma del Diez. Guillermo Coppola salió a repudiar este hecho.
En diálogo con Intratables, Guillermo Coppola recordó algunas anécdotas relacionadas con este tema. Así fue cómo se remontó a aquellos años compartidos en Nápoles, Italia, mientras Diego Maradona se consagraba como el gran ídolo nacional e internacional en aquel país. Desde allí, Guillermo Coppola y Diego Maradona solían recorrer las calles de la ciudad. Si en aquel periplo Diego reconocía alguna camiseta u objeto supuestamente firmado por él, pero con un garabato apócrifo, su enojo se elevaba a mil.