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Guillermina Valdés revela el conmovedor legado de su padre en Necochea

Guillermina Valdés descubrió un conmovedor detalle sobre la labor solidaria de su padre Alejandro Valdés como veterinario en Necochea.

Guillermina Valdés compartió detalles íntimos sobre su crianza en Necochea y el descubrimiento reciente sobre el rol de su padre, Alejandro, quien dejó una huella imborrable como veterinario.

Aunque la vida llevó a la modelo a la gran ciudad, nunca olvidó sus raíces ni el amor por los animales que heredó de su papá. Este sentimiento se profundizó al conocer una anécdota que la conmovió hasta las lágrimas.

El dato que más la impactó fue saber que en su ciudad natal, cuando un perrito está en mal estado, la gente le reza a “San Valdés”, en honor a su padre, quien, más allá de no ser santo, dedicó su vida a ayudar a los animales, incluso operando gratis a los de la calle.

El legado de Alejandro Valdés en Necochea

Alejandro Valdés fue reconocido en Necochea por su dedicación como veterinario de perros pequeños. Fue pionero en la Cooperativa de Tandil, donde brindaba asistencia gratuita a animales necesitados, llegando a improvisar adaptaciones para aquellos con discapacidades. Su hija lo describe como un “genio” por su entrega y amor incondicional hacia los animales.

La trayectoria de Alejandro, marcada por una vida intensa y corta, se remonta a su juventud. A los 17 años, junto a Sandra, su novia de 15, se mudaron a Tandil para que él estudiara veterinaria mientras ella terminaba sus estudios secundarios. Su dedicación al trabajo dio frutos, consolidando su reputación en la comunidad.

Un profundo dolor familiar y una lección de vida

La familia Valdés atravesó momentos de gran tristeza. Cuando Guillermina tenía solo 2 años, sufrieron la pérdida de su hermano Facundo, quien falleció de muerte súbita a los cuatro meses. Este acontecimiento marcó un punto de inflexión en sus vidas.

Años más tarde, Alejandro Valdés falleció a los 46 años a causa de un cáncer de colon. Para Guillermina, esta experiencia fue devastadora y la llevó a una profunda reflexión sobre el cuidado personal. El impacto de ver los pies de su padre, tan parecidos a los suyos, fallecidos, la impulsó a tomar una mayor conciencia sobre la importancia de quererse a sí misma, convirtiéndose en una valiosa lección de vida.