Las idas y vueltas en la relación entre Gisela Berger y el ex gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, tuvieron ribetes escandalosos cuando se supo del embarazo de la novia del político en 2017; y luego este último verano cuando la modelo denunció recibir amenazas por no querer participar de la campaña de él a nivel nacional. Pero aunque en ese momento afirmó que “no había retorno”, Berger volvió a vivir al departamento del ex contendiente electoral de Mauricio Macri en las elecciones del 2015.

Gisela Berger fue vista en el piso que el ex gobernador tiene en esta capital, donde convivían junto a su pequeña hija Francesca. La modelo había vuelto a su casa familiar en Córdoba, pero ahora apuesta nuevamente a la convivencia con Scioli. "Para mí no tiene retorno. Está claro. Lo dije yo: hasta acá llegué. Las amenazas son mi límite", añadió, notablemente molesta Berger, cuando la habían consultado este verano a propósito de una nota en la que se veía a Scioli trotando en la costa marplatense sin referirse a las denuncias de su pareja, corrido por una cronista del programa Los Ángeles de la mañana. En esa ocasión, aprovechó para negar las versiones que hasta ese fin de semana sostenían que no le dejaría ver nunca más a la hija que tienen en común: "Por supuesto que la verá, es un derecho de mi bebé que vea a su padre”.

A su vez, en el mes de febrero, Berger declaró en los tribunales de La Plata en la causa que investiga al ex gobernador por presunto lavado de dinero y administración fraudulenta en la provincia de Buenos Aires. El fiscal Álvaro Garganta había citado a Berger a partir de un pedido de la diputada Elisa Carrió por las denuncias que había realizado la propia modelo en las redes sociales.

En enero, Berger dijo que había sido amenazada y se quejó de los viajes de lujo de Scioli.En su exposición, confirmó que el viaje a Courchevel (Francia) fue en plan de vacaciones, y no para que Scioli hiciera una consulta con sus médicos. La modelo sostuvo que la pelea se generó porque el ex gobernador le pedía que se tapara la cara con anteojos o con gorro para que no los reconocieran. Pero al mismo tiempo le insistía que lo acompañara, con su hija, en las visitas de campaña en Mar del Plata.

"Yo no entendía por qué reiteradas veces me pedía que me tape, o sea, voy a un lugar a relajarme, y es para relajarte, no es para estar tapándote", se quejó Berger. Cuando le preguntaron por qué se había preguntado en los tuits "dónde está la plata del país", la modelo contestó: "Es simple, pienso que no lo puede pagar”. En octubre del año pasado, el fiscal Álvaro Garganta pidió la elevación a juicio oral en la causa que investiga diversas irregularidades en la gestión de Scioli como gobernador de la provincia de Buenos Aires, entre las que se investiga la construcción de nueve Unidades de Pronta Atención (UPA) durante la gestión de Scioli. La Justicia determinó que muchas de las empresas convocadas para concursar no estaban inscriptas en el Registro de Proveedor o directamente se dedicaban a otro rubro.

Garganta sigue investigando y decidió convocar a Berger como testigo ante sus denuncias públicas. De hecho, la modelo fue consultada por los vuelos privados de Scioli durante la campaña de 2015. La modelo confirmó que participó de un viaje a Punta Cana."Acepté porque había otras personas que yo conocía, la invitación me la hizo Daniel", explicó. Durante la declaración, Berger también confirmó que hizo varios viajes a Italia cuando estaba en pareja con Scioli. Antes de irse, aclaró que hubiera preferido no ser citada: "Venir a declarar no es una situación familiar agradable".La defensa de Scioli remarcó que Berger aclaró que "nunca vio movimientos de dinero extraordinario y que en los viajes los gastos se pagaban en efectivo o tarjeta".