Gerardo Romano, reconocido por su amplia trayectoria, enfrenta públicamente su diagnóstico de Parkinson. A sus 79 años, el actor elige no ocultar su situación y continúa con su intensa actividad teatral en Mar del Plata, demostrando una notable resiliencia.
Gerardo Romano revela Parkinson y sigue actuando: "No tengo ganas de bajarme"
El actor Gerardo Romano, a sus casi 80 años, habla abiertamente con Catalina Dlugi de su diagnóstico y reafirma su decisión de continuar su carrera teatral sin detenerse ante la adversidad.
El artista compartió en la radio, detalles sobre cómo recibió la noticia y su inmediata reacción. El actor contó que cuando le dieron el diagnóstico, salió del consultorio, fue a hacer la función de la obra que protagonizaba, destacando que en ese momento comprendió la imposibilidad de dejar de actuar. Para Romano, el escenario y la conexión con el público se convierten en un refugio que le permite canalizar la ansiedad existencial y el impacto de la enfermedad, desplazando momentáneamente sus propias preocupaciones.
Gerardo Romano: Sin ejemplos en el mundo actoral
Romano enfatiza la falta de referentes en el ambiente artístico que hayan visibilizado públicamente enfermedades similares mientras mantienen su carrera activa. "No hay ejemplos. No hay. Yo por lo menos no tengo memoria de ninguno", afirmó, subrayando su decisión de ser un pionero en este aspecto. Su compromiso con el teatro es tal que asegura: "No puedo vivir sin hacer la obra, sin hacer teatro, sin subir a un escenario".
A pesar de la enfermedad, el actor mantiene una agenda cargada y un vínculo inquebrantable con su profesión. Reconoce que esta condición podría marcar un límite en su carrera colectiva, pero explora la posibilidad de realizar unipersonales en el futuro. Su enfoque actual está en disfrutar cada función y valorar el apoyo constante del público.
La empatía como motor frente a la enfermedad
El contacto directo con los espectadores y el aplauso posterior a cada obra son, según Romano, un motor fundamental para seguir adelante. Describe la "empatía hermosa" que se genera en escena como un elemento que lo impulsa. Esta interacción, sumada al cariño del público, fortalece su determinación para continuar trabajando a pesar de las dificultades que presenta el Parkinson.