Así vivió Fede Bal su reñida lucha en contra del cáncer
Después de 130 días de someterse a tratamientos, Fede Bal, anunció que está libre de cáncer y su madre, Carmen Barbieri, lloró de felicidad
Cuatro meses después de haber sido diagnosticado con cáncer de intestino, los estudios indicaron que el tumor desapareció: el joven actor está curado.
Por supuesto, deberá continuar con los cuidados pertinentes, pero el posteo con el que manifestó la felicidad por derrotar el tumor, acompañado por un video en el que su madre, Carmen Barbieri, literalmente se desploma sobre él cuando le da la noticia, fue la gran emoción para sus miles de seguidores y para todo el medio artístico que llenó las redes de mensajes a modo de festejo.
Pero el proceso fue durísimo. Según reseñó Infobae, Fede pasó semanas enteras viajando desde su casa en la localidad bonaerense de Ingeniero Maschwitz hasta el Instituto Fleni para realizarse el tratamiento de rayos a cargo de un grupo médico en el que se sostuvo desde lo clínico y lo anímico para una recuperación en tiempo récord.
“¡Me curé!”, gritó al mundo el actor el jueves pasado y conmovió a todos.
“Desde que me enteré que Fede tenía cáncer y empezó su tratamiento, fue una pesadilla para mí -se confiesa Carmen Babieri, su mamá, a corazón abierto, en una charla exclusiva con Teleshow-. Me puse en ‘modo avión’ y seguí adelante, haciendo notas, limpiando mi casa, ordenando, porque no lo podía cuidar, porque la cuarentena me agarró en mi casa con mi secretaria, Penca, y él se fue a vivir a Ingeniero Maschwitz con su novia, Sofía (Aldrey), que la puso Dios en nuestras manos y en nuestra familia”.
“Esa mujer es todo para mi hijo. Es su enfermera, su mujer, su amante, su novia, su cocinera, su mucama, su doctora -porque le da los remedios y lo obliga a hacerse los estudios-. Le da fuerzas, ganas de vivir”, agregó Carmen Barbieri.
De acuerdo con el citado medio el período más complicado de la recuperación fue durante las semanas del tratamiento con rayos y quimioterapia a través de pastillas. Completamente aislado con su novia en la cuarentena, lejos de su familia y sus entrañables amigos, la vida cambió para Fede Bal de un momento a otro.
De repente “echó” de su casa en la localidad de la zona norte a algunos amigos que se quedaban allí, inclusive a obreros que estaban haciendo arreglos, y empezó una nueva cotidianidad junto a su novia, la heredera marplatense del empresario Aldrey Iglesias, dueño de medios de comunicación y el centro comercial más importante de la ciudad costera.