Luego de ofrecer tres recitales a casa llena en el Teatro Roma en Guatemala, el cantautor argentino Facundo Cabral encontró la muerte a los 74 años. Corría el año 2011 y en varias redacciones se recibía el video donde se evidenciaba el trágico final del autor de la popular "No soy de aquí ni soy de allá". Tres balas acabaron con una de las voces más prolíficas de nuestro continente.
Lo paradójico fue que Facundo Cabral, se tomaría un taxi para ir hasta el aeropuerto, pero el productor que lo llevó a Guatemala, Henry Fariñas, le ofreció llevarlo. Lo que no sabían era que, a la salida del hotel "Tikal Futura" sicarios asechaban a Fariñas para saldar una deuda.
Horas antes de la muerte, el productor Henry Fariñas le preguntó a Facundo Cabral cómo se trasladaría al aeropuerto, a lo que el cantante respondió "En taxi", pero Fariñas lo atajó y le respondió: “¡Olvídate! Te llevo en mi auto. Salimos a primera hora”. Fue así como Facundo subió a su habitación a descansar. En ese momento no sabía, que esa sería su última noche en este plano.
A la mañana siguiente cuando Facundo Cabral se subió a la camioneta del productor Henry Fariñas, dos hombres se acercaron con armas automáticas y balearon a los ocupantes de la camioneta. Poco después se supo que el atentado fue encargado por Alejandro Jiménez González, perteneciente al Cartel de Sinaloa.
Asimismo en la investigación se determinó que la razón del atentado contra el productor Henry Fariñas (donde murió Facundo Cabral) , fue por una deuda de drogas. Al parecer Fariñas se quedó con un envío que pertenecía al cartel liderado por El Chapo Guzmán.
Facundo Cabral, fue un cantautor, poeta, escritor y filósofo argentino. Su propuesta artística resulta difícil de encasillar. Aunque compuso canciones y algunas de estas trascendieron a nivel hispanoamericano como «No soy de aquí ni soy de allá», su obra también consistía en contar historias con una estética que entremezclaba la crítica social, sátira, misticismo, cristianismo, anarquismo, optimismo, hedonismo y libertad.
En ellas citaba constantemente a Jesús, Atahualpa Yupanqui, Krishnamurti, Borges, Whitman y Teresa de Calcuta, entre otros.
Al momento de definir su trabajo, Cabral aseguraba que en vez de trovador o un contador de historia, él representaba lo que en la Edad Media se conocía como juglar −artista ambulante que ofrecía su espectáculo (música, teatro, literatura o charlatanería) a cambio de dinero.