Este año, Morfi dio un gran vuelco en su esencia, y parece que el cambio fue positivo para el gusto del público.

Primero fue la conducción. Luego de un año con Damián de Santo y Zaira Nara, el actor dio un paso al costado, y fue reemplazado por el Chino Leunis, quien supo ganarse la aceptación del público matutino y le dio el visto bueno a la nueva dupla.

Además, junto al cheff Santiago Giorgini, forman un buen trío, que saben conjugar entretenimiento, humor, cocina y un buen "timing" para cambiar entre notas, entrevistas y recetas.

El programa se volvió entretenido, con ritmo, no deja espacios en blanco, y los invitados son parte del movimiento propio de la emisión. Ya no tiene entrevistas estáticas, sino que entre mate y mate, los invitados se hacen eco a la dinámica del programa y acompañan el ritmo de lo que el espectador -y el rating- esperan del otro lado.

Así el matutino se convirtió en uno de los programas más vistos de la mañana. Y la dupla entre Zaira y el Chino fue bien recibida por la gente, que los pone casi a diario entre lo más visto de la mañana.

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