Las horas previas a la detención de Tota Santillán -el viernes por la noche- fueron de desquicio, amenazas y desesperación. Ya anticipó ayer por la tarde su ex -Sol Fiasche- que él "no podía seguir andando por la calle" por ser un peligro para sí mismo y para terceros. Santillán tiene por lo menos para 45 días de internación en el psiquiátrico al que fue derivado después de ser detenido en Vicente López llevándose ropa sin pagar de un local.
El rompecabezas del caso Tota Santillán antes de ser detenido: videos, amenazas y chats
Un desalojo inminente fue parte de la locura previa a su trágico destino.
Pero Tota estuvo mandando audios y vídeos que tuvieron que ver con el inminente desalojo al que querían someterlo. Le había alquilado el departamento la madre de una compañera de su hija y después le mandó audios apurándolo para que se vaya urgente.
Santillán se negaba por acusar a Jorge Fiasche -su suegro, abogado- de integrar una mafia y querer perjudicarlo.
En los videos se ve a Tota grabando una especie de reality contando su realidad. Horas después quedaría detenido.