El mundo del arte argentino despide a Carlos Alonso, el eminente artista plástico mendocino que falleció este lunes 21 de septiembre a los 97 años. Reconocido como uno de los grandes referentes del realismo expresionista en el país, Alonso dejó una obra marcada por la memoria, el dolor y la denuncia social.
Carlos Alonso, el maestro del realismo expresionista, fallece a los 97 años
El eminente artista plástico Carlos Alonso, referente fundamental del realismo expresionista y la memoria social en la Argentina, falleció este lunes a los 97 años.
Su trayectoria, que comenzó a fines de los años 50, se caracterizó por una técnica sublime y un compromiso inquebrantable con la realidad que le tocó vivir. A través de sus pinturas, dibujos y grabados, expuso las heridas de la historia argentina, la violencia política y las profundas desigualdades.
Alonso, dibujante, grabador y pintor, construyó una obra estremecedora que interpelaba al espectador y mantenía viva la memoria colectiva. Su lenguaje personal y su compromiso político lo consagraron como una figura ineludible del arte nacional, cuya influencia perdurará.
La obra de Carlos Alonso: memoria y compromiso político
Nacido en Tunuyán, Mendoza, en febrero de 1929, Carlos Alonso desarrolló una prolífica carrera artística que lo posicionó como una figura fundamental del arte argentino del siglo XX. Su formación comenzó en la Academia de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Cuyo y se enriqueció con experiencias decisivas, incluyendo un período en Tucumán bajo la guía de Lino Enea Spilimbergo y viajes a Europa donde absorbió la obra de maestros como Velázquez y Van Gogh.
Su producción estuvo profundamente marcada por una mirada crítica sobre la realidad argentina. Temas como la pobreza, la violencia, las desigualdades sociales y los conflictos políticos atravesaron sus pinturas, dibujos y grabados, convirtiéndolos en un testimonio de su tiempo. La dictadura militar de 1976 significó un duro golpe para el artista; debió exiliarse en Italia y vivió el profundo dolor por la desaparición de su hija Paloma en 1977, un evento que reconfiguró su plástica y lo impulsó a usar el arte como herramienta para preservar la memoria.
Regreso a Córdoba y legado en el paisaje serrano
Tras su exilio, que incluyó una etapa en Madrid, Alonso regresó a la Argentina en los años 80 y se instaló en Unquillo, Córdoba. En esta localidad serrana, donde residió durante décadas, encontró una nueva fuente de inspiración en el paisaje, que se reflejó en la producción de sus últimos años. Participó activamente en la vida cultural de la región, contribuyendo a la creación del Museo de Arte Contemporáneo de Unquillo.
Su obra, reconocida con numerosos galardones como los premios Konex de Platino, fue exhibida en salas internacionales y sostuvo un persistente interés social. La exposición que el Museo Nacional de Bellas Artes le dedicó en 2019 revisó su vasta trayectoria y su diálogo constante con la tradición pictórica, reafirmando su legado como un artista que supo convertir la pintura en memoria viva de la Argentina.