La panelista y humorista Costa se quebró en llanto al relatar la dura experiencia de su reciente internación, durante la cual llegó a pensar que su vida corría peligro. La mediática estuvo en terapia intensiva debido a una compleja infección bacteriana que afectó su salud significativamente.
La artista fue hospitalizada de urgencia a principios de septiembre por una infección provocada por una bacteria neumococo que migró a su torrente sanguíneo y derivó en un cuadro de encefalitis hepática. Este delicado estado de salud requirió su ingreso a terapia intensiva, donde permaneció conectada a diversos equipos médicos.
En su relato, Costa describió el miedo y la soledad que sintió durante esos días, además de la preocupación que generó en su entorno. “Estuve en terapia, toda cableada y aislada. Tenía miedo de escribir mal, porque también preocupás a un montón de gente. Vos querés estar bien por tu gente querida, que día a día está pendiente de vos”, confesó visiblemente emocionada al recordar el difícil trance.
El complejo cuadro de salud de Costa
La mediática relató que los síntomas se agravaron tras sufrir previamente una ascitis, acumulación de líquido en el abdomen, y una medicación para la depresión que le fue mal recetada. A esto se sumó un accidente menor al ser atropellada por un auto, lo que derivó en dolores de cabeza constantes y dificultades para seguir conversaciones.
“Lo primero que temían era una meningitis. Descartan la meningitis, me vuelven a drenar para ver si ese líquido que tenía en la panza no estaba infectado. Ahí descubren que tenía neumonía que se desprendía de un neumococo. Ese neumococo se va a la sangre y de la sangre se va a la cabeza. Por eso el divague”, explicó sobre el diagnóstico final de encefalopatía hepática.
La recuperación y el mensaje de Costa
Tras ser tratada con el antibiótico adecuado, Costa fue trasladada a una sala intermedia y posteriormente dada de alta, mostrando grandes mejorías en su estado de salud. La panelista destacó la atención médica recibida y el apoyo de sus afectos, reconociendo la importancia del acompañamiento en momentos críticos.
“Yo no soy un helecho, necesitás del afecto, necesitás del otro, necesitás sentir que no sos un paria. Lo importante que es la gente que acompaña a un enfermo, y de esa gente nadie se suele ocupar”, lamentó con la voz entrecortada, concluyendo su relato con un mensaje de gratitud y reflexión sobre la fragilidad de la salud.