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Clayface debuta como líder de la taquilla mundial con una apuesta de terror

La esperada producción Clayface lidera la taquilla mundial con una recaudación de 43 millones de dólares y un arriesgado enfoque de terror explícito.

Clayface, la esperada producción de DC que reimagina los orígenes del villano Cara de Barro, se posicionó en el primer lugar de la taquilla mundial en su debut. La cinta, dirigida por James Watkins, apostó por un enfoque de terror explícito y body horror, marcando un hito en el género de superhéroes.

A pesar de no alcanzar los 45 millones de dólares proyectados, la recaudación global de 43 millones representa un resultado sólido para una película con un costo neto de 44 millones de dólares, sin considerar los gastos de publicidad. Este desempeño es alentador para el estudio, especialmente considerando la temática arriesgada y la calificación R obtenida en Estados Unidos.

El film se inspira en el personaje creado en 1940 y adaptado en diversas ocasiones, pero se desvincula del universo compartido de Batman. La trama se centra en el actor Matt Hagen, interpretado por Tom Rhys Harries, quien se somete a un experimento médico tras una grave herida en el rostro, resultando en una transformación física en arcilla capaz de adoptar cualquier forma.

El terror corporal como motor narrativo en el cine

La singularidad de Clayface radica en su audaz incursión en el terror auténtico dentro del cine de superhéroes. Tras el éxito comercial y crítico de películas como 'La sustancia', que demostró el potencial del body horror, esta producción de DC abraza sin complejos la violencia explícita y las transformaciones físicas brutales como motor del pavor y la tragedia.

La mutación del protagonista es el eje central del horror, impactando directamente a través de la carne. Las prótesis, el maquillaje y los efectos visuales trabajan en conjunto para descomponer el rostro y la anatomía de Tom Rhys Harries, quien ofrece una interpretación magnética que sostiene el peso dramático de esta metamorfosis espeluznante e hipnótica.

Clásicos del género como referente de la obra

La película de James Watkins se nutre de pilares del cine fantástico, evocando a Darkman de Sam Raimi y La mosca de David Cronenberg. De la obra de Raimi toma la fascinación por el cambiaformas y la suplantación de identidades, si bien la puesta en escena de Watkins, descrita como funcional y con tintes de piloto televisivo, carece del dinamismo visual del director de 'Spider-Man'.

La influencia de Cronenberg se percibe en el desmoronamiento psíquico y biológico del personaje. A medida que su cuerpo se desintegra, su mente se quiebra, desencadenando una espiral de crímenes sangrientos, con una impronta siniestra que recuerda al trabajo de Mike Flanagan, quien concibió el argumento inspirado en un díptico de la serie animada de Batman de los noventa.

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