El 3 de julio de 1985 se estrenó en Estados Unidos, Volver al futuro, una película que no despertaba grandes expectativas. Los creadores de la cinta venían de una seguidilla de fracasos en la taquilla, no contaba con súper estrellas, y el protagonista era un actor de televisión. Pero luego de su estreno, el film encabezó las recaudaciones y fue aclamada por la crítica.
Volver al futuro es un clásico moderno. Invencible y entrañable, se renueva con cada revisión. A 35 años de su estreno sigue manteniendo toda su frescura y su gracia. Un gran guión, personajes queribles, un actor que es un maestro del timing, buenos gags, recuerdos atesorados por los espectadores. La magia del cine.
Casi no existen las películas que no enfrentan dificultades antes de su rodaje. En la industria del cine en la que se involucran tantos millones de dólares y tantas personas lo más habitual es que los proyectos sucumban en alguna etapa previa. Pero que una película sin demasiadas expectativas previas, con decenas de rechazos anteriores y reemplazo del actor principal cuando ya se llevaba rodado un tercio del metraje, se convierta en un clásico instantáneo y en un tanque en la taquilla, es algo que sucede con poca frecuencia.
Muchos especialistas sostienen que el guión de Volver al futuro es uno de los más perfectos alguna vez escritos. Actualmente se enseña en las escuelas de cine. Sin embargo, antes de llegar a ser filmado debió soportar 44 rechazos. Cada uno de los estudios cinematográficos de su tiempo lo desechó. Aunque se debe ser justos: la mayoría admiraba su construcción, la frescura de los personajes, la originalidad de las ideas. Pero nadie se animaba a producirlo.
Para ser una película de ciencia ficción le faltaba, respecto a otros exponentes de su tiempo, mundos exteriores y enigmáticos, una idea de la vida en el futuro, muchos más efectos especiales. Para comedia pecaba de naif. Le faltaba ese tono subido que se venía imponiendo desde Colegio de animales y La venganza de los Nerds hasta Porky’s o Despedida de soltero. O la velocidad de los films cómicos repletos de gags como ¿Dónde está el piloto?. A la mayoría de los ejecutivos les parecía una historia desarrollada de una manera demasiado blanca.
Con estos antecedentes no les resultaba fácil lograr filmar una película como Volver al futuro. Pero Robert Zemeckis aceptó el encargo de filmar una comedia ligera, de aventuras, una especie de película como Indiana Jones clase B. Y ahí tuvo su primer e inesperado éxito. Eso le abrió la puerta a las otras dos entregas.