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Lo quiere como a un nieto: la tierna relación que tienen Mirtha Legrand y el notero de Intrusos

Gonzalo Vázquez, el cronista de Intruso tuvo un divertido mano a mano con MIrtha Legrand

Gonzalo Vázquez, es el cronista de Intrusos (América TV), y en este momento está en Mar del Plata cubriendo la temporada. Además de estar en el móvil mientras el programa está al aire, noche a noche recorre los distintos teatros intentando rescatar un título, o un escándalo.

En esta recorrida, Gonzalito se cruzó más de una vez con Mirtha Legrand, que aunque no está haciendo sus clásicos Almuerzos viajó a Mar del Plata para ver distintos espectáculos. Cada vez que la conductora asiste a una obra ahí está Gonzalito para hacerle una nota, al principio tímidamente, pero como los encuentro se hicieron más seguidos el joven fue tomando confianza y fue comentándole lo mucho que la admira.

Mirtha ya sabe que en cada salida se va a topar con muchos periodistas, pero se nota que ella a esta altura confía en el notero de Intrusos, ya que responde a todas sus preguntas, le sonríe, y se apoya en él para avanzar entre la gente.

En una de las tantas notas que le hizo en lo que va de la temporada, Gonzalo le pidió sacarse una foto, Mirtha accedió y el joven prometió enmarcarla y regalársela.

Mirtha Legrand ayer cenó con Carlos Rottemberg, y el cronista una vez más estaba esperando a la diva, quien se asombró, porque nadie tenía la información sobre esa cena:

¿Quién te dijo que veníamos acá?; es lo primero que dijo Mirtha al ver la cámara de Intrusos, pero al ver que el notero solo tenía como objetivo entregarle el cuadrito con la foto, se enterneció:

''Ay!, pero que linda’’; exclamó Mirtha.

''¿Por qué me tomaste tanto afecto?’’; quiso saber la conductora.

El joven respondió que ella siempre había sido muy cariñosa, y él respetaba a la gente que valora su trabajo.

Luego como olvidándose de que las cámaras estaban prendidas Mirtha comenzó una charla con Vázquez en donde le preguntó por Rial, por si sabía algo sobre Gasalla, y por último le tomó las manos y como una abuela protectora con su nieto le dijo: ''Anda querido, que tenés las manos frías’’.

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