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Carlos Rottemberg y la crisis del teatro: "El clima social general atenta contra esta actividad"

El productor teatral charló con Telebajocero.com sobre la pronunciada baja de espectadores de las últimas semanas y de como terminará el 2018 para el la actividad teatral.

En las últimas semanas las noticias de la baja de espectadores en los teatros porteños es una constante dentro de los empresarios teatrales y de los actores.

Varias campañas están comenzando y también un importante convenio con la Televisión Pública se firmó para tratar de palear el difícil momento que vive el teatro.

Para hablar de todo eso y hacer un balance teatral, Telebajocero.com entrevistó a Carlos Rottemberg quien hizo un panorama sobre el teatro y el futuro de la actividad.

¿Por que la firma del convenio con teatral con la Televisión Pública?

El viernes se firmó por parte de A.A.D.E.T. (Asociación Argentina de Empresarios Teatrales) un convenio con la Televisión Pública, a través del Ministro Hernán Lombardi, para la difusión de spots promoviendo el teatro. Participan en él varias figuras muy conocidas, las que lo hicieron sin percibir remuneración alguna, como tampoco su director, Juan José Campanella. La campaña, además de coincidir con una merma importante de espectadores que refleja la actividad teatral, celebra los 100 años de la entidad empresaria, creada el 21 de septiembre de 1918. Asimismo intenta ser genérica y abarcativa en apoyo a todo el teatro y no sólo a lo que el circuito llamado comercial concita.

¿Cuáles son los posibles motivos de esa merma de espectadores?

A la caída de espectadores del mes de mayo se le agregan varios condimentos que se suman a la coyuntura económica del país que impacta directamente sobre la clase media, principal clientela teatral. El Mundial de fútbol podrá ser ahora otra razón, pero la curva ya marcaba preocupación en el ambiente teatral desde hacía varias semanas atrás. También es cierto que hay una baja habitual por los primeros fríos que se conoce como “la cuesta de junio”, pero el clima social general y el achicamiento presupuestario familiar atenta antes que eso contra esta actividad.

¿Influye el precio de las entradas teatrales?

Obviamente. La entrada al teatro en el circuito comercial siempre -antes y ahora- es onerosa para gran parte de la población. Aquí y en el mundo, como otros bienes o servicios suntuarios. ¿Acaso un asalariado promedio en Nueva York puede distraer 100 dólares o más para una entrada teatral? Por eso el gran aporte que en Argentina hace el teatro independiente o el circuito teatral público merece ser ponderado y defendido. Hoy todo es caro, comenzando por la canasta básica familiar. Una platea máxima de $700 se relativiza contra una entrada al cine, también del precio más alto, a $250. Históricamente con una entrada de teatro de comedia no musical se compraban cinco entradas de cine. Así con todo: en 1995 una platea en sábados para ver Brujas o Pinti (éxitos de entonces) costaba $30 y el diario Clarín $1. El último sábado costaba $45 el mismo diario: o sea que en lugar de 30 ejemplares, ahora solo se compra la mitad con el valor actual de la entrada para ver éxitos como "Toc Toc" o "¿Qué hacemos con Walter?”

¿Cómo terminará el 2018 en la actividad en relación al 2017?

La caída de espectadores de 2016 sobre el 2015 no la pudo recuperar en 2017 una de las carteleras más brillantes y de nombres propios que la Av. Corrientes recuerde. Con ese dato, no hay dudas que el número total en la ciudad de Buenos Aires a diciembre de este año 2018 será en baja contra el último. Cada vez cuesta más desempolvar los cartelitos de "No hay más localidades”. Así y todo es maravilloso el empeño, pasión y convicción del colectivo teatral. Como sea el teatro goza de buena salud en este país y sigue siendo una plaza teatral por excelencia. La propia historia lo ha demostrado.

¿Puede el Estado hacer más por el teatro?

Ya lo hace con la ley de fomento impositivo de los años 50. Creo que para el sector privado no se le debe pedir más. De lo contrario ya perdería razón de ser el riesgo empresario. Sí necesitamos políticas gubernamentales que hagan centro y blanco en las personas. Mejorar el nivel económico y de angustia de la población debería anteponerse a cualquier otra prioridad. En ese sentido, trasladando metafóricamente al gobierno al terreno teatral, vemos en estas horas que se producen algunos cambios de actores. La gran duda es si el problema radica en el elenco o en la obra. Porque lo palpable es que el espectáculo está bajando mal a la platea.