El Estadio Monumental de River Plate se vistió de gala para recibir a AC/DC, la legendaria banda de rock que demostró una vez más por qué es un ícono a nivel mundial. Con un show cargado de energía y sus clásicos inconfundibles, Angus Young y compañía hicieron vibrar a un público enfervorizado que esperó más de 15 años para volver a verlos en suelo argentino. La presentación, parte de su gira 'Power Up Tour', reafirmó la conexión única y el amor mutuo entre la banda y sus fanáticos locales, consolidando un pacto renovado y eterno.
AC/DC hizo vibrar a River: el regreso triunfal del rock duro
La banda australiana volvió al Monumental con un show potente, lleno de clásicos y confirmando su idilio eterno con el público argentino.
Desde el ingreso al estadio, la atmósfera era palpable. Los icónicos cuernos diabólicos teñían de rojo cada rincón, y las remeras de distintas épocas de la banda unían a generaciones enteras en una misma espera. El Monumental se convirtió en un crisol de fanáticos, desde aquellos que revivían experiencias fundacionales de los noventa hasta los que, por primera vez, presenciaban la potencia de AC/DC en vivo. La ceremonia comenzó incluso antes de que sonara la primera nota, con un corto animado proyectado en las pantallas que culminaba con la irrupción de la banda en el escenario.
El rugido de AC/DC en Buenos Aires
El concierto arrancó a las 21.04 con la fuerza arrolladora de "If You Want Blood (You've Got It)", con Angus Young al frente, marcando el tono de una noche que prometía intensidad. Inmediatamente después, "Back in Black" desató la primera gran explosión de euforia colectiva. La banda continuó desgranando un setlist que fue una sucesión de himnos, con "Thunderstruck" acompañada por una espectacular puesta que simuló una tormenta eléctrica, y "Hells Bells" descendiendo literalmente la icónica campana sobre el escenario, reforzando la mística del show.
La lista de temas abarcó todas las épocas de la banda, combinando éxitos del pasado con lanzamientos más recientes de su último disco. Canciones como "Highway to Hell", "Shot Down in Flames", "Sin City", "High Voltage" y "Dirty Deeds Done Dirt Cheap" fueron coreadas a todo pulmón por un público que actuaba como una extensión natural de la banda. La comunión fue total, reafirmando la esencia de AC/DC: rock directo, sin artificios y con una potencia que traspasa el tiempo.
Angus Young y Brian Johnson: la llama del rock sigue viva
A sus 70 años, Angus Young se erige como el corazón latente de AC/DC. Sus solos desatados, sus coreografías reconocibles, como el infaltable 'duck walk', y una energía que parece desafiar el paso del tiempo, hipnotizaron a la multitud. Su capacidad para conectar con el público sin mediar palabra, a través de gestos y señas, generó un circuito de energía que culminó en ovaciones rotuntas. A sus 78 años, Brian Johnson, con su voz rasgada característica y su carisma de frontman, lideró el espectáculo, apoyándose en la complicidad del público para sostener los estribillos y completar las frases.
A pesar de los cambios en la formación y las inevitables ausencias, la banda demostró que su lenguaje directo, físico y primitivo sigue resonando con fuerza en Argentina. La puesta en escena, si bien más enfocada en un diseño de luces preciso que en grandes artificios, potenció la experiencia. Temas como "Demon Fire" y "Shot in the Dark", de su último álbum 'Power Up', también formaron parte del repertorio, demostrando que la banda no solo vive de su legado, sino que también se mantiene vigente.
Un pacto de rock 'n' roll inquebrantable
El cierre del concierto, con "You Shook Me All Night Long", "Whole Lotta Rosie" y "Let There Be Rock", elevó la intensidad a su máxima expresión. El solo de Angus Young en esta última se extendió, empujando el tiempo hasta el límite. El broche de oro llegó con "T.N.T." y "For Those About to Rock (We Salute You)", coronados por los cañonazos finales. Fue una despedida a la altura de una ceremonia que encontró su fuerza no en la sorpresa, sino en la certeza de que, una vez más, AC/DC había cumplido con la promesa de brindar un show inolvidable, reafirmando su lugar como reyes del rock de estadios y su amor recíproco con el público argentino.