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La cocinera Madame Papín detalla las graves secuelas tras ser atropellada

A más de un año de ser atropellada, la cocinera Mónica Borda detalló las graves secuelas físicas y sensoriales que enfrenta tras el trágico accidente.

La reconocida cocinera Madame Papín, cuyo nombre real es Mónica Borda, compartió detalles sobre las severas secuelas que aún enfrenta tras el grave accidente que sufrió hace más de un año en la Ciudad.

El siniestro ocurrió mientras la chef se encontraba trabajando en el estadio Obras. Salió brevemente a realizar una compra y fue atropellada por un vehículo, lo que desató una intensa búsqueda por parte de sus allegados.

Borda estuvo internada durante 40 días en el Hospital Pirovano y posteriormente un mes y medio más en su domicilio. Este extenso periodo de recuperación implicó un arduo proceso para reaprender funciones básicas como caminar. Las consecuencias más notables afectan directamente sus sentidos: la pérdida del olfato y del gusto, la reducción de su capacidad auditiva a tan solo cuatro elementos reconocibles, además de persistentes ruidos en la cabeza, han redefinido su percepción del mundo.

Secuelas sensoriales y motoras tras el atropello

El accidente, ocurrido en abril del año pasado cuando cruzaba la Avenida Del Libertador, le provocó fractura de cráneo, múltiples lesiones corporales y una afectación en la rodilla izquierda. La gravedad de su estado inicial requirió una válvula craneal y asistencia respiratoria, siendo trasladada al Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas (CEMIC). La rehabilitación incluyó sesiones de kinesiología, controles neuroquirúrgicos, atención psiquiátrica y la suspensión de medicación que le generaba malestar.

A pesar de las dificultades físicas y sensoriales, Madame Papín destacó que ha logrado conservar su motricidad fina, lo que le permite retomar actividades como tejer. Su experiencia ha sido un punto de inflexión, llevándola a ver la vida desde una perspectiva completamente nueva.

De la cocina al espectáculo: una trayectoria marcada por la gastronomía

La carrera de Madame Papín en el mundo gastronómico comenzó en su hogar, impulsada por la necesidad de alimentar a sus cinco hijos. Sin una formación culinaria tradicional, su trayectoria incluye estudios de arquitectura, diseño gráfico y psicología social. El apodo surgió hace más de dos décadas, cuando promovió la comercialización de papines andinos, estableciendo un vínculo con productores collas.

Su incursión en la televisión la llevó a participar en ciclos como “Cocineros argentinos” y “Cocinate”. Paralelamente, se convirtió en una figura recurrente en eventos musicales, brindando servicios de catering para reconocidas bandas internacionales y nacionales, incluyendo Die Toten Hosen, Lenny Kravitz, y Andrés Calamaro, entre otros.