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Stephen King vuelve con "La sangre manda"

La sangre manda es el título del nuevo libro de Stephen King. Se trata de una recopilación de relatos, entre ellos, una secuela de El visitante.

El maestro del terror Stephen King, regresa a las librerías con La sangre manda, una colección de cuatro novelas cortas. La historia que da título al libro es la secuela de su éxito editorial y televisivo El visitante. En ella, la detective Holly Gibney investiga a un corresponsal que parece estar siempre allá donde ocurre una gran tragedia.

¿Será solo una coincidencia?El volumen reúne además otros tres relatos: El teléfono del señor Harrrigan, una inquietante historia en la que King reflexiona sobre nuestra relación con la tecnología; La vida de Chuck, que habla de cómo nuestra existencia afecta al mundo que nos rodea, y Rata, un cuento de hadas perverso sobre las ambiciones y el modo en que los deseos pueden acabar arruinando la vida de las personas.

En cuanto a las ideas que inspiraron el libro, Stephen King , indicó que la tecnología fue un disparador: "En el siglo XXI creo, son nuestros teléfonos el medio por el que nos relacionamos con el mundo. Si es así, probablemente sea una mala relación", dijo. Una anécdota en especial sirvió de inspiración para escribir El teléfono del señor Harrigan: "Años después de la muerte inesperada de un amigo cercano, llamé a su móvil solo para oír su voz una vez más. En lugar de reconfortarme, me puso la piel de gallina", recordó.

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En cuanto a la novela que retoma la historia de El visitante, King afirmó que se trataba de un relato que había estado en su cabeza durante más de diez años. Se había dado cuenta de que algunos periodistas parecían estar siempre presentes en los escenarios de tragedias horrendas. Pero el relato quedó sin escribir hasta que, en noviembre del 2018, el autor decidió que Holly Gibney debería investigar el tema.

Con La sangre manda, Stephen King ofrece cuatro historias que no solo conducen a lugares intrigantes y sobrecogedores, sino que se detienen también en esos placeres cotidianos y efímeros: la increíble suerte de un día soleado después de muchos cielos grises, el placer de bailar, o un encuentro fortuito.

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