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Los hijos de Ricardo Fort pasearon en el emblemático Rolls Royce

En homenaje a los siete años de fallecido, Marta y Felipe, los hijos de Ricardo Fort, lo homenajearon saliendo en su emblemático Rolls Royce.

Los hijos de Ricardo Fort homenajearon a su padre, Ricardo Fort, a siete años de su muerte. Los mellizos Marta y Felipe, sacaron el Rolls Royce de su progenitor, en el aniversario de su muerte. Esto hace recordar la icónica frase que lo inmortalizó al empresario chocolatero: “Yo no manejo el rating, yo manejo un Rolls Royce".

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Los hijos de Ricardo Fort pasearon en el emblemático Rolls Royce

Los hijos de Ricardo Fort pasearon en el emblemático Rolls Royce

Ricardo Fort dijo esa frase en una de las galas de ShowMatch, donde además presentó el modelo de Phantom patentado en el 2010, uno de sus favoritos donde le encantaba pasear. Por ellos, sus hijos salieron a pasear el finde, junto a sus amigos, y compartieron imágenes en sus redes.

Marta publicó una imagen de ella con tres amigos delante del coche, estacionado en la avenida Libertador, y Felipe también publicó una imagen, la cual se le ve a él sentado en el asiento del acompañante, con un amigo suyo al volante.

Por su parte, los fanáticos de Ricardo Fort festejaron que los mellizos no hayan puesto en venta el auto y que lo usen para recordar a su padre. “El auto estuvo parado cinco años, fue liberado por la Justicia y Marta y yo tenemos 14 años, falta mucho para poder usarlo y encima pagamos patente, ¿vos que preferirías hacer?”, había declarado Felipe hace algunos años, cuando pensaron en deshacerse del emblemático vehículo.

Ricardo Fort sabía que moriría joven

Ayelen Fernández fue testigo del estallido de popularidad del empresario chocolatero, tan solo tenía 23 años cuando conoció a Ricardo Fort en el año 2009. Y en una entrevista, detalló un sorprendente detalle sobre el mediático.

Indicó que Ricardo Fort le comentó cómo sería su final: Me agarró la mano con su fuerza, me la apretó y me dijo: ‘Es que me voy a morir...’. Y a mí me cambió la cara, me bajó la presión, porque yo estaba acostumbrada a que todo lo que decía Ricardo se cumplía. ‘¡No digas eso!’, le pedí. ‘Sí, porque yo me voy a dormir y siento que salgo de mi cuerpo, y me puedo ver, y después vuelvo’. Hablaba y lloraba. ‘Me salgo, me veo, y vuelvo...’. Y me apretaba la mano: ‘¡Me voy a morir!’".