El pequeño Bombo Tucumano, Tyago Griffo, hijo de Bomba, reapareció anoche en Showmatch puesto que parece que bailará con la madre en reemplazo de Esmeralda Mitre. El chico desbordaba emoción al estar nuevamente en el plató del Bailando al que pensó que jamás regresaría, sumido en el ostracismo.

Pero un viejo affaire con Sol Pérez en el verano trajo tela para cortar y picos de rating. Showmatch se imponía a Cien días para enamorarse en el minuto a minuto y Tinelli pegaba saltos a lo Soldán en el cofre de la felicidad de Feliz domingo; supuestamente emocionado por el beso que Griffo le dio a Pérez, pero en realidad a sabiendas de los 15 puntos y pico que medía en ese momento.

En el pasado el chico Griffo estaba de lo más mal llevado cuando lo forzaban a besar a Rocío Robles, su noviecita de entonces, o a una bailarina llamada Anita, una de rulos que le exigía definiciones. El hijo de Bomba alimentaba las malas lenguas que supieron llamarlo "La Tyago" cuando se hizo conocido, en referencia a dudas sobre su elección sexual. Remiso a besar a las chicas y de pésimo humor a exponerse a eso en cámara.

Pero anoche era un cascabel. Sin empacho ni reparo alguno, verse nuevamente ahí lo tenía fascinado. Sobre todo verse, porque no logra sacarse el tic de mirarse en el monitor del estudio a cada segundo corrigiendo un inefable jopo ahora teñido de rubio (?).

Y dio rienda suelta a su lengua al besar a la ex chica del clima, que aunque después despotricó contra el jurado por la baja nota -"Es una falta de respeto" es la frase favorita de Sol, la cual se aplica a bajos puntajes o a comentarios machistas sobre su anatomía-, se adentró en la boca del Bombo con su propia lengua con una entrega que ni en pista al bailar pudo conseguir.

En determinado momento, al besarse, ambos sacaron la lengua fuera de la boca en empalague porno soft, a riesgo de quedar pegadas por la propia baba. La propia lengua de Pérez salió como un reptil de su cueva y como quien la saca cuando el médico revisa las anginas, Bombo sacó la suya a la par y aquello dejó así de chiquito el recuerdo de los besos de pato entre Moria y Alfano.

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