Maju Lozano dio una extensa y sentida entrevista anoche en el programa radial de Franco Torchia, "No se puede vivir del amor", en la que la conductora de "Todas las tardes" (El nueve, 16 hs) habló de lo duro que fue, en su infancia, sobrellevar la enfermedad psiquiátrica de su papá. Esa violencia de la que habló a instancias del Día internacional de la mujer, en marzo, fue detallada por ella en esta nota en la que se confesó: "Llegué a desear que mi papá se muriera para poder vivir en paz". Por supuesto que esta frase tiene un contexto que desarrollamos publicando la totalidad de sus declaraciones al respecto:

"Mi papá tenía una bipolaridad muy alta; una psicosis maníaco depresiva, pero no estaba diagnosticada ni tenía tratamiento en esa época; era un `enfermo de los nervios´, con mucho carácter. Me decían que tenía mucho carácter pero mi papá estaba loco de la cabeza; no había muchas vueltas para dar, estaba pirucho, pobre viejo. Él falleció cuando nació mi hijo, en 2012. Cuando nació Joaco mi viejo tardó mucho en despedirse, porque para todo se tomaba su tiempo, era un rompe huevos hasta para morirse. Murió muy enfermo, terminal.

Con otros médicos, con las medicaciones que hay ahora, hubiese sido distinto. Un enfermo bipolar ahora tiene una vida absolutamente normal, mi papá la tenía por momentos y el último tiempo fue más controlado, pero su cuerpo estaba devastado, por tanta medicación. Tenía más problemas físicos que psíquicos. Ya no caminaba, tenía 70 pero parecía de 100. Nunca se quejó.

Él dejó de trabajar cuando yo tenía 12 años. Sus crisis eran muy seguidas. Cuando dejó de trabajar fue un sismo financiero en mi casa; al no tener diagnóstico íbamos a todos lados, a tratarlo, las internaciones eran carísimas. Cada internación de él costaba una casa o un auto. Mi madre tiene una botonería, una mercería, que la tiene hasta el día de hoy. Mi papá le puso esa mercería a mi mamá para que haga algo y no rompa los huevos, pero después eso nos terminó manteniendo.

La violencia que sufrí de chica me costó contarlo. La enfermedad mental no estaba bien vista. Cuando con mis parejas yo tenía algún arranque me decían `sos igual a tu papá´. A mi papá no le gustaba que se supiera que estaba enfermo, era por demás inteligente. Su inteligencia lo enloqueció. Yo no recuerdo no haber deseado que mi papá se muriera, porque yo sentía que era la única manera de vivir en paz. Mi casa era un infierno, era una bomba de tiempo".

Entrevista completa a Maju Lozano

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