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¡Desgarrador! Gustavo López habló de la muerte de su padre en "PH Podemos Hablar"

El periodista Gustavo López contó por primera vez en televisión cómo fue la sorpresiva muerte de su padre

Gustavo López estuvo como invitado en PH Podemos Hablar y se refirió por primera vez en público a la inesperada muerte de su padre, que meses antes de morir fue víctima de un repudiable hecho delictivo.

“Yo soy de una familia de panaderos, nací adentro de una panadería”, detalló el periodista y recordó detalles de su infancia en Lanús.

Según detalló Gustavo López el negocio familiar creció debido a que su padre comenzó a ofrecer servicio de catherine para celebraciones especiales y fue tras uno de esos servicios que la vida de su papá cambió para siempre.

Gustavo López
Gustavo López

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Un día mi viejo fue con mi mamá a llevar unos manteles a lavar. Ella se baja, él se queda esperándola en el auto y viene un tipo y le apunta. Le dice: 'Correte, andá para el lado del acompañante”, contó López en el programa de Andy Kusnetzoff.

Y luego explicó que el delincuente, a punta de pistola, lo llevó con él en su propio auto por la Avenida 25 de Mayo, en Lanús. “Mi viejo dice: ‘Si me agarra el semáforo rojo, me tiro’. Justo se pone en verde, pero se tira del auto y el tipo se le tira encima. Y forcejean, forcejean... Al tipo se escapan tres tiros... Me acuerdo que vino a mi casa con el brazo todo mordido. Porque, en ese momento, era vida o muerte”, contó el periodista.

Y después relató, que aunque no está comprobado que aquel hecho desafortunado tenga que ver con la muerte de su padre, un mes después de aquel suceso la salud de su padre comenzó a deteriorarse sin explicación aparente.

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Mi viejo tenía 41 años recién cumplidos y gozaba de muy buena salud. Yo no sé si esto tiene que ver con lo que le pasó, pero algunos dicen que sí. Empezó a sentirse mal. Yo pensé que tenía angina, fiebre, gripe... Nunca pensé que era una enfermedad terminal", detalló Gustavo López.

Y después contó la parte más dura: "Un día, estaba en el colegio y llegan mi hermana y mi prima a buscarme. Hablan con la profesora, que me dijo: ‘López, vaya’. Y nos fuimos de Lanús al Instituto del Diagnóstico de Marcelo T. de Alvear. No me voy a olvidar nunca más el lugar y la calle. Cuando llegué, estaba mi viejo muerto”.