Esmeralda Mitre es un nuevo personaje que apareció en los medios, para dar polémica.

Tuvo siempre un perfil muy bajo, a pesar de pertenecer a una de las familias más importantes de la Argentina. Se casó con un político que fue muy cuestionado, pero ambos se alejaron de los medios y vivieron afuera muchos años.

Habla todo el tiempo con la voz "paposa", parece que estuviera siempre bajo los efectos de una medicación, no se le entiende nada de lo que habla, ni puede traspasar sus pensamientos a una conversación. Se dice y se desdice en todo momento, se ríe y llora en un mismo diálogo. Se victimiza ante víctimas reales. Y se siente siempre ofendida por lo que dice la opinión pública.

Esmeralda parece ser la versión rubia de Érica García, otra mujer que venía del mundo del arte y de la música y que de repente derrapó cuando salió con Fabián Doman y conoció el mundo mediático.

Hace unos días dio una entrevista a Infobae, donde habló de todo. Pero lo que más indignación causó fue su percepción del Holocausto. La periodista le preguntó por los desaparecidos de la dictadura argentina, y la respuesta de Esmeralda fue rotunda: "Darío tuvo instinto político. Dijo la verdad, que es lo que dice la CONADEP, es la cantidad de desaparecidos que figuran, el resto no están. La frase fue cortada por la mitad. Lo que dijo es que en su momento eso estuvo bien hecho de esa manera, pero que hoy en día había que cambiar porque se estaba utilizando políticamente para los derechos humanos y de alguna manera hay que darle vuelta la cabeza, el pensamiento a la gente. Además nuestro dinero estaba siendo usado de más en vez de en la cantidad de desaparecidos real, usaban nuestros impuestos.Es como pasó con el Holocausto, dijeron que eran 6 millones pero no eran tantos".

Tras estos dichos, la polémica no se hizo esperar y la rubia fue altamente criticada en el mundo de las redes sociales. Ante esto, publicó un pedido de disculpas en su twitter y se llamó a silencio.

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Parece ser que el mundo del espectáculo logra fascinar, también a aquellos que vienen de lugares más ocultos y de bajo perfil, que cuando conocen la inmediatez de las cámaras de televisión quedan fascinados y desbordados por sus propios dichos.

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