En Argentina, los casos de videos prohibidos de famosos se transformó en moneda corriente a partir del caso de Florencia Peña, en 2012, cuando apareció en internet una grabación íntima de una relación con quien entonces era su pareja, el músico Mariano Otero. Luego hubo otros casos, como las imágenes de Fátima Florez, Iliana Calabró y otras famosas, y entonces, con el tiempo, ésto se fue haciendo “normal” inclusive en casos de anónimos. La aplicación WhatsApp explota de videos virales, memes, videos sexuales que se pasan en grupos hasta el infinito y más allá, por lo cual ver a alguien desnudo o en una situación sexual íntima, ya no sorprende como al comienzo. Sin embargo, en Uruguay, un caso actual de un famoso local es el “tema del momento”.

Los uruguayos tienen una farándula más pequeña, y en general el cotilleo del mundo artístico está muy identificado a los casos nuestros, del que tienen total llegada y repercusión. Por eso la actual viralización de un video íntimo de uno de los relatores de fútbol más importantes del vecino país, llamado Rodrigo Romano; algo así como “el Víctor Hugo Morales” de estos tiempos -salvando las distancias y en referencia a los primeros tiempos de oro de aquél relator-; tiene en vilo a la opinión pública de la vecina orilla.

El relator Rodrigo Romano sufrió en las últimas semanas la viralización de dos videos en las redes sociales. En el primero de ellos se lo veía intentando rescatar de una piscina sus pertenencias, luego de que su pareja arrojara allí su ropa, computadora, televisión y otros objetos. A raíz de ese episodio, el relator presentó una denuncia por un delito de daños y logró que se le permitiera ingresar a su domicilio a recuperar otras pertenencias. Días después, otro video de corte íntimo -que Romano había enviado a su entonces pareja- circuló ampliamente en las redes. Si bien la mujer dijo que ella no fue la responsable de divulgar el video, podría enfrentar cargos en la Justicia si se logra determinar que su conducta es sancionable penalmente.

El caso de Romano se enmarca dentro de lo que se conoce como "porno de venganza", consistente en la difusión de material íntimo de una persona, sin su consentimiento, por parte de otra con quien mantuvo una relación de confianza. Pero en el “imaginario colectivo” uruguayo, la gente se ha hecho “un plato” con los videos, y las redes se llenaron de “memes” que toman el pelo y le buscan todo tipo de apodos al relator, transformándolo en el hazmerreír del momento. En uno de los videos se lo ve absolutamente desnudo, grabándose con el celular, tomado desde abajo, dejando ver sus partes íntimas de un modo muy particular; tomado desde abajo; bailando desnudo al ritmo de una canción titulada “El baile del gusano”. Con ese título se viralizó el video y las fuertísimas repercusiones, bromas, y el escándalo desatado al tratarse de “un hombre muy serio del periodismo”, según referencias del público y de sus colegas.

En el primer video se ve una situación de pareja en una pelea en malos términos; los otros son e índole sexual y se enmarcan -según lo sucedido- en una “venganza”, tal el análisis de los medios uruguayos. De hecho se lo desvinculó del canal donde trabajaban y actualmente se sumó a Radio Carve de Montevideo con una nueva opción laboral, siendo reemplazado por otro relator en los clásicos de verano. “Viví un terremoto”, dijo el relator -de más de 20 años de experiencia-.

Se me sometió a la humillación y al ridículo; a mi hija le han hecho un bullyng tremendo; necesito más trabajo para cumplir con mis responsabilidades como jefe de familia”, afirmó el relator en el ciclo “Algo contigo” de canal 4 de Montevideo.

Video de la entrevista al relator tras el escándalo