En medio del escándalo con Marixa Balli y la familia de Rodrigo Bueno por el estreno de la película El Potro, que cuenta la vida del cantante, las críticas especializadas no fueron del todo generosas y evalúan con recelo la biopic del cuartetero.

El diario La Nación se concentra en la comparación directa con la película Gilda (escrita y dirigida también por Lorena Muñoz), que recrea la vida de la cantante, también fallecida en un accidente de tránsito.

"Aunque no llega a las alturas de Gilda, confirma el talento de Muñoz para las biopics sobre artistas populares. La diferencia principal es que mientras la primera película tenía el encanto y magnetismo de Natalia Oreiro, esta segunda cuenta con una correcta caracterización de Rodrigo Romero, pero no ofrece tantas facetas, matices ni la misma capacidad de seducción", señala Diego Battle, para La Nación.

"El guión de El Potro también resulta más esquemático y menos sutil, aunque Muñoz vuelve a demostrar su ductilidad como narradora para desarrollar la típica estructura de ascenso, apogeo y derrumbe de un ídolo, su desenfreno personal, sus amores apasionados, sus conflictivas relaciones familiares y su desbordante creatividad musical y en escena", señala el periodista.

"No alcanza la profundidad ni la densidad psicológica de Gilda", cierra Battle.

Clarín, por su lado, la catalagó como "buena", y asegura que "las buenas actuaciones y los pasajes musicales compensan la tibieza dramática".

"Esta biografía autorizada de Rodrigo Bueno -aunque un cartel al principio se ataje y señale que la historia apenas está “inspirada en hechos reales”- está despojada de elementos para la polémica. Es respetuosa al punto de llegar a caminar por la cornisa de la insipidez. El complemento entre el drama y la música funciona a la perfección; el repaso por la lista de hits es exhaustivo", asegura Gaspar Zimerman.

"También superan la prueba las actuaciones. Empezando por la del debutante Rodrigo Romero, que, más allá del parecido físico, disimula su falta de experiencia y hasta canta mejor que el original. Tal vez para evitar caer en la caricaturización, todos los personajes están suavizados con respecto a su versión mediática", dice el periodista.

"Así, los excesos son el punto de conflicto en esta historia de ascenso social y descenso personal: las mujeres y la droga, tentaciones que el cordobés encuentra en Buenos Aires y lo alejan de su familia. Sólo se ve al Rodrigo mujeriego; el adicto está sugerido", concluye el periodista de Clarín.

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